Homicidas del contador del Cordón lo habían conocido a través del chat
Si bien los dos detenidos reconocen haber participado en el episodio, ninguno acepta ser el autor de los mortales golpes, se decide su futuro al momento de redactar estas líneas.
Lo que se pudo determinar fue que el profesional había conocido a estos sujetos mediante un chat de relaciones y que tras una serie de mensajes de texto los invitó a su casa. Estos sujetos se hacían llamar Pedro y Pablo y sólo contestaban mensajes de hombres y no así de mujeres.
De esta forma, el contador Ernesto Agustín Cortázar los invitó a concurrir a su casa, ubicada en La Paz y República, el lunes 16, oportunidad en que tomaron unas copas y comieron una picada y al parecer antes de que se fueran les dio algo de dinero.
Al otro día los volvió a invitar nuevamente vía mensaje de texto y otra vez los esperó con una picada y unos tragos, pero ya en esta oportunidad no hubo dinero de por medio a pesar del pedido.
Por tercer día consecutivo los invitó para ver el partido de Uruguay y Costa Rica, el miércoles 18, pero nuevamente se negó a darles dinero y por eso pretendieron apropiarse de una computadora, un teléfono celular y otros efectos, por lo cual el dueño de casa intentó oponerse, oportunidad en que uno de ellos tomó una de las botellas de las que habían estado bebiendo y le aplicó al menos tres brutales golpes en la cabeza, que le provocaron la muerte.
Horas más tarde y a gracias a los vecinos se descubrió el cadáver del hombre caído en el piso del comedor de su apartamento y allí comenzó la investigación por parte de la División de Homicidios.
Los investigadores fueron reuniendo lo que los llevó hasta el barrio de La Teja, donde detuvieron a estos sujetos identificados como MD, de 21 años e ID, de 35, quienes acotumbraban a entablar contactos con hombres a través de un chat, bajo los seduónimos de Pedro y Pablo, dato que fue determinante para las pesquisas.
Ya desde un primer momento se pudieron detectar sus maniobras al incautarles sus teléfonos celulares donde habían una serie de mensajes intercambiados con la víctima que eran por demás elocuentes.
El menor de los detenidos es limpiavidrios en la calle y es consumidor de pasta base, y el mayor imparte clases de educación física en una organización no gubernamental (ONG)
Los detenidos, que ante el cúmulo de pruebas en su contra terminaron por aceptar que estuvieron con la víctima, aunque ninguno acepta ser el autor de los mortales golpes, continuaban declarando hasta ayer tarde en la noche ante el juez penal de Turno.
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