Requerido. Lo buscaban desde 2005 como sospechoso de matar a su pareja

Cayó en Brasil médico forense de Maldonado acusado de homicidio

La mujer recibió un golpe en la cabeza y una inyección letal en la ingle.

Escrito por: Ricardo Almada | MALDONADO -  Redacción.

Martes 24 de noviembre de 2009 | 4:53
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Héctor Volonté. El profesional uruguayo.

Interpol Brasil logró detener en la ciudad de Río de Janeiro, al médico forense Héctor Volonté, requerido desde 2005 como principal sospechoso del asesinato de su compañera, ocurrido en marzo de 2003.

La mujer fue ultimada de un golpe y una inyección letal en la ingle, y apareció en la casa que compartían ambos en el balneario Buenos Aires.

Volonté desapareció a principios de 2004 y poco después fue requerido por la Justicia Penal, hasta que se detectó su presencia en la ciudad chilena de Puerto Montt, donde trabajaba en los servicios médicos públicos.

En la pasada jornada se confirmó la detención, en Río de Janeiro, por parte de Interpol Brasilia, del médico forense fernandino, Héctor Volonté de 49 años, requerido por la Justicia Penal de Maldonado desde 2005, como el principal sospechoso del homicidio de su compañera, la enfermera, María Mercedes Rodríguez.

Ahora se espera el trámite de extradición ­que puede demorar entre 6 y 8 meses­ para que pueda ser conducido a Uruguay y luego ante la sede penal de 4º Turno, donde se encuentra el expediente del caso. Su detención fue solicitada por la entonces fiscal María Gabriela Fossatti, quien en base a todos los peritajes realizados en la casa del balneario Buenos Aires, donde fue encontrado el cadáver de la mujer, estableció que el homicida no podía ser otro que el propio Volonté, descartando de plano la hipótesis del suicidio.

 

Ningún enigma

La violenta muerte de María Mercedes Rodríguez, enfermera de profesión y compañera de Héctor Volonté, ocurrió el viernes 14 de marzo de 2003 en el balneario Buenos Aires, en la casa que ambos compartían.

Volonté se ausentó del país a principios de 2004, poco después que se conociera el resultado del trabajo efectuado por una junta médica de forenses, donde se estableció que su pareja no se había suicidado ­como se pensó en primera instancia­, sino que había sido golpeada violentamente en el cráneo y aún con vida, recibido una inyección letal en la ingle, acto que sólo podía haber sido realizado por alguien con mucho conocimiento en esa materia.

En 2005, la fiscal María Gabriela Fossatti pidió el procesamiento por homicidio del médico Héctor Volonté, quien se sabía a esa altura, estaba residiendo en la sureña localidad chilena de Puerto Montt, donde cumplía funciones como contratado del Instituto Médico Legal local.

Según la fiscal, estaban dadas todas las condiciones para que se tramitara su extradición con las autoridades chilenas, ante una nueva interpretación del tratado existente entre ambos países desde 1907.

El pedido de procesamiento, ocurrió luego que la jueza penal de 4º turno de aquellos años, doctora Graciela Eustachio y la fiscal Fossatti, participaran de una recreación de la muerte de la enfermera, de la que también tomaron parte los forenses Guido Berro y Carlos Harioste Maggi.

La recreación no dejó duda alguna, respecto a que la mujer nunca se pudo haber aplicado a sí misma una inyección letal en la ingle que le provocó el paro cardio respiratorio y, además, el golpe que presentaba en su parietal izquierdo que antes de la muerte la habría desvanecido.

 

Dijo que volvería

El caso tomó tal notoriedad que apenas se conoció el pedido de captura internacional de Héctor Volonté, el asunto cruzó la cordillera y llegó hasta la sureña ciudad de Puerto Montt, donde el profesional había logrado un cargo en los Servicios Médicos Legales de la 10ª Región desde el 13 de junio de 2004.

Volonté fue separado del cargo que ocupaba mientras se comprometía a viajar a Uruguay a responder por los cargos imputados, cosa que nunca hizo.

El diputado chileno Carlos Kuscher tomó intervención inmediata en el tema y solicitó al Ministerio de Justicia que Volonté fuera separado del cargo que estaba ocupando. El legislador era representante de la región de Puerto Montt y presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados de Chile.

En el parlamento trasandino no sólo pidió el despido de Volonté, sino que recordó que entre Chile y Uruguay no existían acuerdos legales de revalidación de títulos universitarios de esa especialidad médica, por lo cual y ante la situación que enfrentaba el médico ante la Justicia fernandina, cualquier acto que pudiera efectuar en el ejercicio de su función, podría en el futuro ser objeto de impugnaciones.

Sin embargo, desde los Servicios Médicos Legales chilenos, se habría dicho que Volonté no ejercía como médico sino que estaba en calidad de perito forense.

Lo concreto es que Volonté se tomó su tiempo y prometió, tras tomarse unas vacaciones, retornar a nuestro país, cosa que no hizo hasta la pasada jornada, cuando fuera detenido por Interpol Brasilia en la ciudad de Río de Janeiro.

En Maldonado hubo innumerables movilizaciones encabezadas por compañeras de la enfermera asesinada reclamando justicia y acusando al médico de haberla matado. Incluso, algunas de las amistades de María Mercedes Rodríguez fueron quienes pudieron detectar que él se había radicado en Chile.

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