Una familia tomada como rehén en asalto a vivienda
El morador de una vivienda ubicada en la zona del barrio Ferrocarril, experimentó diversas heridas en el cráneo a consecuencia de la agresión que sufrió por parte de dos delincuentes que coparon su vivienda y terminaron robándole una camioneta de su propiedad.
El damnificado fue sorprendido cuando llegó a su casa. Fue dominado junto a su familia y finalmente encerrados en el baño. El delito ahora viene siendo investigado por personal de la Seccional 17ª y de la Brigada de Asaltos.
A tal acción delictiva, se le deben de sumar otros asaltos, entre ellos a un copamiento, en el que una cajera debió recibir asistencia médica por la crisis de nervios que experimentó.
La información que obra en nuestro poder indica que el copamiento de la vivienda tuvo lugar en horas de la noche del martes, cuando en una camioneta llegó la familia que reside en la finca de Tobatí casi el camino Casavalle.
Cuando el hombre, de 32 años, se disponía a ingresar el vehículo al garaje, fue sorprendido y encañonado con revólveres por parte de dos individuos que inmediatamente le impartieron la orden de descender del rodado e ingresar al inmueble.
Sin otra alternativa, el rehén acató. Cuando estuvieron dentro de la casa, los delincuentes también amenazaron de muerte y dominaron a la esposa del dueño de la morada y a un hijo de ambos, menor de edad.
En determinado momento, uno de los asaltantes se puso violento, al punto que golpeó al hombre de 32 años con la culata del revólver en el cráneo, lo que le ocasionó una herida cortante en el cuero cabelludo, con importante sangrado.
Posteriormente, la familia rehén del copamiento, fue obligada a ingresar al baño, donde fue encerrada.
Mientras tanto, el dúo de maleantes se apoderó de una computadora, una chequera, dinero y dos celulares.
Luego salió al exterior de la casa y tras poner en marcha el motor de la camioneta se la llevaron.
Una vez que las víctimas pudieron liberarse, dieron aviso a la Policía y solicitaron los servicios de médicos de una unidad de emergencia móvil.
El vehículo fue intensamente buscado, en tanto que la denuncia fue radicada en la comisaría de la zona.
Crisis nerviosa
Mientras tanto, una empleada de un supermercado en la zona de Malvín Norte, sufrió una seria crisis nerviosa, tras el copamiento que consumó un delincuente armado.
El delito tuvo lugar ayer de tarde. La denuncia formal fue radicada en la Seccional 15ª.
Promediaba la hora 13.00, cuando al supermercado, ubicado en la intersección de Veracierto y Espencer, ingresó, por cuarta vez, pues las tres restantes había ingresado para «marcar» el panorama, un sujeto cuya edad, promediaba los 25 años.
Una vez que estuvo frente a la cajera, sacó a relucir un arma de fuego de grueso calibre y la apuntó. Tras amenazarla de muerte, se hizo entregar todo el dinero de la registradora, una suma cuyo monto osciló en los siete mil pesos.
Munido del botín, escapó corriendo. La joven de 27 años que fue dominada, debió recibir asistencia médica, en virtud que experimentó una seria crisis nerviosa.
Super «dos»
En el mismo orden, también debemos de informar que otro supermercado, en este caso, ubicado en Aguada, también fue blanco de los asaltantes.
En este caso, el delito tuvo lugar próximo a la hora 14.00, cuando al negocio situado en la intersección de la avenida Rondeau y Nueva York, ingresaron dos individuos, aparentemente menores de edad, pero ambos, provistos de revólveres.
Como ya es de estilo en este tipo de episodios, encañonaron a los presentes, se hicieron entregar todo el efectivo que estaba en la registradora y huyeron corriendo.
Varios móviles de la jefatura capitalina realizaron rastrillajes, pero de los delincuentes, nada se pudo saber. La denuncia fue radicada en la Seccional 3ª.
En inmobiliaria
Por otra parte, una inmobiliaria emplazada en la Unión, también fue blanco de un copamiento, en este caso, protagonizado por un solo delincuente. Investiga personal de la Seccional 15ª.
Según fue indicado a LA REPUBLICA por voceros oficiales, la acción tuvo lugar próximo a la hora 13.30, cuando a la inmobiliaria de Francisco Simón y Cardal, ingresó un hombre que empuñaba un arma de fuego.
Tras proferir las amenazas de muerte de rigor, controló los movimientos de varias personas, se hizo entregar todo el efectivo y emprendió la fuga, para lo cual, según algunas versiones, tripuló una moto que era guiada por otro individuo.
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