Comerciante se atrincheró en sótano
Momentos de extrema tensión se vivieron ayer de tarde en la zona de Tres Cruces, luego de que un comerciante se atrincherara en su establecimiento para evitar ser detenido por efectivos del DOE (Departamento de Operaciones Especiales), que realizaron un allanamiento, al establecer que allí se estaban comercializando bebidas alcohólicas de contrabando o adulteradas.
El negociante, que se encontraba armado con dos revólveres, motivó un amplio despliegue policial que incluyó el corte de vías de tránsito y efectivos hasta por los techos.
Finalmente, el nervioso negociante, al ser informado de que el Juez que sustanciaba su caso, no ordenó su detención, sino su emplazamiento para la sede judicial, desistió de su actitud y se entregó. Fue trasladado a un nosocomio al experimentar una crisis nerviosa.
La intervención policial se debió luego de que por el 911 se recibió una denuncia en la que se hizo saber sobre la venta de whisky adulterado o bien de contrabando.
Se instrumentó un operativo. Estuvo a cargo personal del DOE, dependencia del comando de la jefatura.
Los hechos
Con una orden de allanamiento mediante, en las primeras horas de la tarde de ayer, personal de dicha dependencia se constituyó al negocio en cuestión, ubicado en la calle Colonia 2275 casi Acevedo Díaz.
Cuando el procedimiento estaba en marcha y los agentes procedían a incautar la mercadería en cuestión, el dueño del local, apodado «Manolo», de 56 años, se puso nervioso y empuñó un revólver calibre 32; ésto llevó a que los funcionarios tomaran lugares estratégicos, fuera y dentro del establecimiento. Luego de un diálogo entre los policías y el causante, éste entregó el arma; pero minutos después, volvió a entrar en crisis tomando otra arma de fuego de su propiedad y se atrinchero en el sótano del establecimiento.
El despliegue policial tuvo ribetes espectaculares, llegando incluso a motivar la presencia del titular de la jefatura capitalina, el inspector Alberto Toscanini.
Finalmente y tras varias horas de diálogo, a Manolo se le hizo saber que por disposición del juez penal de Turno, no iba a quedar detenido, sino emplazado para su despacho, hecho que llevó a que depusiera de su actitud, en la que incluso amenazó con suicidarse.
Se incautaron 300 litros de bebidas.
Las mismas, junto a una documentación encontrada, vienen siendo analizadas.
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