La situación en la Unidad Casavalle está al rojo vivo
Otra vez y cuántas van. La pregunta es, hasta cuándo y el por qué. En distintas ediciones informamos sobre los atentados a pedradas que son objetos los móviles policiales que, por una razón u otra, circulan o deben concurrir por cualquier hecho a la conocida Unidad Casavalle.
Es un hecho de nunca acabar. Es obvio que ante los actos vandálicos, los uniformados no tienen otra alternativa que perseguir, en caso de tener cerca a los autores. Pero, están imposibilitados de cualquier otro accionar, sin ni siquiera pensar el uso de las armas reglamentarias.
Todo el sistema legal, la delincuencia lo conoce a la perfección, por eso actúa como lo viene haciendo y saca tajada de ello.
Con estos continuos ataques a los uniformados, obviamente, lo que tratan de concretar, es que los móviles policiales no se aproximen a la zona para actuar libremente y concretar toda clase de atropellos, como hasta ahora lo vienen haciendo.
Voceros oficiales consultados al respecto, manifestaron que, hasta el momento, lo que se trata de evitar es el enfrentamiento con estos vándalos y con ello evitar un mal mayor. Es obvio dijo nuestra fuente que por unos pocos, están pagando las consecuencias numerosas familias que residen en la zona, pues nada tienen que ver con estos hechos delictivos y lo peor es que están a merced de estos maleantes.
Otra perla
Asimismo la fuente oficial consultada aseguró que se están ultimando una serie de detalles para que, por esa zona, no se vuelvan a concretar estos hechos.
Una perla más para el collar. Anoche, al filo de la medianoche, una patrulla de la Seccional 12ª que vigilaba su jurisdicción en el vehículo oficial, acertó circular por la intersección del bulevar Aparicio Saravia y la avenida San Martín.
En tales circunstancias, fue blanco de un tremendo ataque a pedradas que obligó a los agentes a retirarse de la zona, pues los autores se refugiaban en la oscuridad y desde allí continuaban la agresión. A pesar de lo sucedido, el coche oficial no experimentó daños y ninguno de los efectivos resultó lesionado.
Investigan copamientos
Una agencia de loterías y quinielas de la zona céntrica, un taximetrista y otro negocio del barrio Flor de Maroñas, son algunos de los asaltos, entre otros.
El primer episodio a mano armada ocurrió al promediar la mañana de ayer, cuando a la agencia de loterías ubicada en la calle Paysandú al 1341 casi Ejido, ingresaron dos individuos, cuyas edades oscilaban en los 20 años.
Los dos, una vez dentro del local, sacaron del interior de las mochilas que transportaban, armas de fuego, que utilizaron para apuntar y amenazar de muerte a empleados y clientes.
De esa manera se apoderaron de varios miles de pesos y emprendieron la fuga, para lo cual, tripularon un taxi que pararon casualmente.
El copamiento motivó una serie de procedimientos, hasta que el coche de alquiler fue localizado a través del sistema de GPS en la intersección de Minas y Galicia. Allí el obrero del volante manifestó que los dos sujetos, de los que nada sospechó, habían descendido en dicho cruce.
Paralelamente, uno de los damnificados aseguró a los policías actuantes conocer a los atracadores, tras observar las imágenes del sistema de seguridad de filmación.
A taxista
Mientras tanto, también al promediar la mañana de ayer, un taximetrista que circulaba «libre», fue detenido por una joven en el cruce de Francisco Capurro y la avenida Carlos María Ramírez.
La muchacha manifestó al obrero del volante que en primera instancia concurrirían al Pasaje 5 del complejo habitacional de Cerro Norte a buscar a una persona mayor y luego viajarían a otro lugar.
Minutos más tarde, estaban donde había sido indicado, circunstancias en que aparecieron en escena cuatro individuos armados con cuchillos y revólveres.
Sin posibilidad de defensa alguna, el transportista fue despojado de unos 2 mil pesos, el celular y un par de lentes. Los cinco conformantes de la banda de atracadores escaparon corriendo por los pasajes allí existentes.
Finalmente, ayer por la tarde, al comercio ubicado en el cruce de Cochabamba y Mateo Cortez, llegaron tres sujetos. Todos empuñaban armas de fuego que utilizaron, obviamente, para apuntar y amenazar de muerte a las personas que allí se encontraban. Tras apoderarse del dinero producto de la recaudación, escaparon.
Compartí tu opinión con toda la comunidad