Está identificado el cómplice del delincuente abatido en el Centro
La Policía, ya tiene plenamente identificado, al ladero del delincuente abatido ayer, tras un fallido asalto en un negocio de la zona céntrica. Ayer de mañana, munidos de la orden de allanamiento expedida por Penal 17ma., efectivos de la Dirección de Investigaciones, realizaron una serie de allanamientos en la zona del Cerro.
Los pesquisantes, pese a la operativa, no lograron ubicar al maleante afanosamente buscado. De todas formas, ubicaron la «madriguera», que el sujeto abatido, tenía en la zona de Santín Carlos Rossi, a la altura del estadio Troccoli.
Los investigadores allanaron también, todas las viviendas que este grupo de delincuentes tenía para ocultarse después de cada golpe, pero a pesar que lo hicieron en todas, el sujeto en cuestión no pudo ser localizado.
De todas maneras reina el optimismo en los pesquisantes, ya que el prófugo ahora pasó a ser un «hierro caliente» entre sus pares, por lo que una eventual «entrega» no se descarta. Lo cierto es que el círculo se le cierra.
Labor de inteligencia
Este procedimiento, muy pocas veces visto en la crónica policial, (por lo delicada e inteligente labor de los pesquisantes) tuvo su origen hace pocos días, cuando a un bus del transporte de pasajeros capitalino, en la zona céntrica, ascendió un hombre en estado de ebriedad.
Por cuestiones circunstanciales, mantuvo una discusión con el conductor, hasta el punto que extrajo de entre sus ropas un arma de fuego y efectuó un disparo en el interior del bus.
Obviamente tal hecho, llevó a que una patrulla de la Seccional 5ta. se constituyera al lugar y lo arrestara.
Ahora bien, el hombre detenido, tenía en su poder un celular. El comando de la mencionada comisaría, al controlar una serie de mensajes, se dio cuenta, de que el causante del problema tenía contacto con un delincuente, que en los últimos tiempos había consumado junto a otro, numerosos copamientos.
Esta información tan delicada y precisa, fue derivada a personal de la Dirección de Investigaciones de la jefatura capitalina.
Efectivos de dicha repartición, con la respectiva orden judicial, comenzaron a enviar sms al presunto asaltante, haciéndose pasar por el titular del celular.
El sospechoso cayó en la trampa, en virtud que, previo punto de reunión entre ambos, es decir, propietario del celular y asaltante, se concretó la cita, con la salvedad que al atracador lo estaban esperando efectivos policiales.
La entrega
Preso el rapiñado y conducido a la jefatura, fue indagado, a la vez que le fueron exhibidas varias filmaciones de locales, donde junto a otro, habían sido responsables de copamientos, en lo que utilizaban también una granada de fragmentación.
En un primer momento se negó a aportar la identidad de su cómplice, pero luego terminó haciéndolo.
Con tal información y otra complementaria, que indicaba que ambos iban a copar el negocio de Galicia al 1074 y Río Negro «Ruben Aprahamian» en los próximos días y al cierre de las puertas al público, personal de la Brigada de Asaltos, se apostó en la zona esperando la acción delictiva.
Mientras tanto, el sujeto ahora abatido Julio Delgado Sanabria, de 36 años, requerido por su evasión de la cárcel de Salto, donde había sido trasladado desde el Penal de Libertad tras un cruento motín. Mientras purgaba condena por homicidio y rapiña, se enteró de la captura de su cómplice y tras entrar en un estado de desesperación, decidió reclutar a un chofer con un auto robado, adelantando con ello el golpe programado; para días después en el local de la calle Galicia.
Así fue y así terminó, cuando llegó a consumar el atraco, resulta que lo estaban esperando. Se resistió y murió en su ley.
Luego, se supo que esta banda fue responsable de una quincena de copamientos, siendo sus principales objetivos casas cambiarias, como uno de los últimos en una ubicada en Sarandí y Zabala, asaltada dos veces en menos de 72 horas y donde se llevaron, en uno de los golpes más de 15 mil dólares.
Por su parte el chofer escapó en medio de la balacera, presumiéndose que se encuentra herido.
Mientras tanto, tras la muerte del Delgado Sanabria, se especuló que debajo de su cadáver, que había quedado en posición decúbito ventral, podía haber una granada de fragmentación, surgiendo de ahí que podría tratarse de la «banda de la granada».
Ante la delicada situación, se solicitaron los servicios de EDAT (Equipo Desactivador de Artefactos Terroristas, del Servicio de Material y Armamento).
Los soldados pusieron en funcionamiento un robot manejado a control remoto para tratar de hacer girar el cuerpo y determinar la veracidad de la información sobre la granada.
Con el robot no pudieron lograr el objetivo, por lo que uno de los militares, con una cuerda atada al cinturón del pantalón que vestía el fallecido y con tirones a distancia, dieron vuelta el cuerpo, constatándose, que allí realmente, no había nada.
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