Evadido. En junio se fugó de la cárcel de Salto, donde estaba preso por rapiña

Tras cruento tiroteo con la Policía cayó abatido peligroso asaltante

Un delincuente fugado de la cárcel de Salto cayó abatido ayer de tarde, tras un cruento enfrentamiento a balazos con efectivos de la Brigada de Asaltos en pleno Centro. Un ladero que se encontraba al volante de un coche, aparentemente robado, logró escapar.

Ambos individuos fueron interceptados por los funcionarios de investigaciones cuando iban a ingresar a un conocido negocio en la zona de los locales de repuestos.

Pese a la intensidad de la balacera, ningún policía resultó herido. Sin embargo, el sujeto, que se encuentra prófugo, aparentemente podría haber sido alcanzado por los proyectiles policiales.

La información que venían manejando los pesquisantes estaría determinando que el atracador fallecido y su compinche serían responsables de numerosos delitos a mano armada que tuvieron lugar en los últimos meses.

El lugar se vio conmovido debido a que ante la presunción de que bajo el cuerpo del delincuente había una granada de fragmentación, el área fue acordonada y se solicitaron los servicios del Ejército Nacional, más precisamente el EDAT (Equipo Desactivación de Artefactos Terroristas, del Servicio de Material y Armamento).

El minucioso y preciso trabajo desarrollado por dicho personal del Ejército permitió determinar que no existía tal artefacto explosivo.

Toda la actuación policial fue supervisada directamente por el jefe de Policía, el inspector principal (r) Alberto Toscanini.

Al cierre de la presente edición se continuaban ultimando detalles y se concretaban en distintos barrios de nuestra capital procedimientos tendientes a la captura del otro implicado en el hecho.

 

Tiroteo y muerte

Promediaba la hora 18 de ayer cuando un equipo de la Brigada de Asaltos que se desplazaba por la Ciudad Vieja se percató de un auto de color blanco, tripulado por dos individuos que denotaban ciertas irregularidades en sus movimientos.

Los agentes decidieron no intervenir y comenzar a seguirlos a una distancia prudencial por algún tiempo para ver realmente lo que hacían.

Mientras tanto, la matrícula del coche no coincidía con ninguna requisitoria por robo.

Momentos más tarde el conductor del rodado sospechoso detuvo la marcha en la intersección de Galicia y Río Negro, casi frente a un negocio de venta de mangueras, «Ruben Aprahamian».

Allí, el acompañante descendió ya provisto en cada mano de armas de fuego. En la derecha empuñaba una pistola calibre 9 mm y en la otra un revólver calibre 38, e intentó ingresar al local. En esos precisos instantes los agentes de la Brigada de Asaltos le dieron la voz de alto a los individuos. El sujeto armado, lejos de acatar, se resistió a balazos, al igual que el chofer del auto blanco.

En el marco del intenso tiroteo que se desató, el delincuente que guiaba el coche logró escapar a alta velocidad sin dejar de enfrentarse con los efectivos.

Por su parte, el restante caía abatido metros antes de la esquina mencionada. Las armas quedaron junto a su cuerpo.

Testigos manifestaron que el sujeto aparentemente también llevaba una granada de fragmentación, la cual habría quedado bajo el cadáver.

Esta situación llevó a que el área fuera acordonada y se solicitaran los servicios del Ejército Nacional, más precisamente del EDAT.

Dicho personal arribó a la hora 18.45 y se iniciaron los trabajos para movilizar el cuerpo, utilizándose el robot que se controla a distancia.

 

Evadido de la cárcel

La tarea se complicó y uno de los soldados debió utilizar una cuerda que ató al cinto del fallecido, la pasó por el hierro de un cartel indicador de calles y de esa manera, tirando del otro extremo el cuerpo fue dado vuelta, constatándose que la información de la granada era falsa.

De esa manera, intervino personal de Policía Técnica y en el primer relevamiento del cadáver fue constatado que presentaba varios impactos de bala.

Asimismo le encontraron cerca de treinta proyectiles para acondicionar la pistola 9 mm y el revólver calibre 38.

Fue identificado como Delgado Sanabria, de 36 años, alias el «Colchón», evadido de la cárcel de Salto en junio, donde estaba recluido por numerosos asaltos con copamiento.

Al cierre de esta edición se realizaban batidas por parte de la Policía en distintos puntos de nuestra capital, tendientes a capturar al otro implicado, del que se presume también se haya evadido de la cárcel.

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