Nuevo asalto con granada en un cambio
Volvieron a atacar los asaltantes que están provistos de una granada de fragmentación. Ayer de mañana, efectuaron un nuevo golpe. En este caso lo fue una casa cambiaria de la Ciudad Vieja. Tras dominar a varios empleados, se alzaron con una importante suma de dinero en efectivo.
Este fue el segundo atraco que este dúo de maleantes consuma en pocos días, empleando, claro está, el mismo modus operandi. De aquí en adelante, tendrán que cuidarse un poco más, debido a que en esta oportunidad, quedaron registrados en el sistema de filmación de seguridad.
Al respecto, la Policía realizó varios rastrillajes en la Ciudad Vieja, pero los buscados pudieron eludir la acción de los uniformados y volvieron a escapar.
Todo ocurrió unos veinte minutos antes del mediodía de ayer, cuando a la casa cambiaria, sita en la intersección de Sarandí y Zabala, ingresaron los dos rapiñadores, siendo reconocidos por los administrativos, en virtud de que hace pocos días ya habían visitado el local, pero practicando simplemente una consulta que, en su momento no levantó sospechas.
Uno de ellos, como se recordará, porta un arma de fuego de grueso calibre, mientras que el restante exhibe una granada de fragmentación y amenaza con quitarle la espoleta de seguridad y hacerla detonar.
Profiriendo amenazas de muerte a los empleados, que en ese momento estaban en el negocio y al vivo grito de que les debía ser entregado todo el dinero, los cajeros, ante el alto riesgo de vida que corrían todos los presentes, acataron y se lo entregaron.
Si bien la suma no trascendió oficialmente, se supo que el monto robado es importante.
Pese a que fueron indagadas varias personas, no se pudo determinar a ciencia cierta los medios que utilizaron los delincuentes para escapar.
En puesto de chorizos
En el mismo orden de acción delictiva, informamos que ayer de madrugada, otro rapiñero llegó hasta el puesto de venta de chorizos ubicado en Carlos María Ramírez y Julián Laguna, zona de La Teja.
El maleante, que empuñaba un arma blanca, en tono más que amenazante, como ya es típico en estos casos, dominó a los dos empleados y, de esa manera, se hizo entregar todo el dinero de la recaudación.
Afortunadamente, el delincuente no atacó a ninguna de las víctimas, por lo que no hubo que lamentar ningún tipo de desgracia personal.
Compartí tu opinión con toda la comunidad