En el Cerrito

Asaltante con cuchilla robó  caja de masas

La populosa barriada del Cerrito de la Victoria volvió a ser escenario en la pasada jornada de una acción delictiva en la cual la propietaria de un quiosco ­ubicado a escasos treinta metros de un almacén cuyos propietarios perdieron a su hijo, asesinado a balazos por rapiñeros­ se resistió a ser robada.

En esta oportunidad, el asaltante estaba provisto de una cuchilla con la que amenazó a la dueña, y al no poder obtener dinero clavó la filosa arma en dos paquetes de masas y se los llevó.

Como nuestros lectores recordarán, hace algunos meses, a un almacén emplazado en la calle Juan Rosas casi Chimborazo llegaron tres delincuentes que portaban armas de fuego.

Coparon el local y ante la resistencia del muchacho que estaba a cargo, hijo del matrimonio allí residente, lo ejecutaron a tiros.

Al respecto, la Policía cumplió algunos procedimientos y arrestó a varios sospechosos. Familiares de la víctima aseguraron que uno de ellos había participado en el crimen, pero los indagados, tras comparecer ante la Justicia, fueron puestos en libertad.

Allegados, amigos, vecinos y familiares del desafortunado realizaron manifestaciones públicas en las que hubo quema de cubiertas, tratando de llamar la atención de las autoridades en procura de justicia.

Hasta el día de hoy el crimen sigue impune.

Ayer a la hora 22.30, a un quiosco ubicado a escasos treinta metros de donde se registró el asesinato, es decir sobre la calle Juan Rosas, un poco más distante de Chimborazo, llegó un individuo.

En este caso la encargada del negocio, una señora de 68 años, atendió al presunto y ocasional cliente a través de una ventanilla que a su vez tiene barras de hierro para mayor seguridad.

Cuando la mujer, tomando cierta distancia de la ventana, le preguntó al individuo qué iba a llevar, el mismo pasó la mano derecha entre los hierros y empuñando una cuchilla le ordenó a la comerciante que le entregara todo el dinero.

La valiente sexagenaria, sabiendo que el sistema de seguridad era bueno y que el delincuente no iba a poder entrar al local, se negó a acatar sus órdenes.

A su vez el atracador, ofuscado ante tal situación, alzó lo más que pudo su mano armada y clavó la filosa cuchilla en dos cajas de masas y se las llevó.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje