Drama y desesperación al estallar voraz incendio en asentamiento
Numerosos vecinos que temieron por sus casas se unieron en forma sorprendente y comenzaron a atacar las llamas y evitar su propagación. El control fue exitoso hasta que arribó personal de Bomberos y terminó de sofocar el incendio.
Las pérdidas en la finca afectada fueron totales. En la casa vive circunstancialmente sólo un hombre, cuya familia se encuentra momentáneamente en el Interior. Dicha persona resultó con quemaduras leves en el cráneo al caerle encima nailon derretido.
El hermano del damnificado, José Walter Borba, manifestó a LA REPUBLICA: «El incendio pudo haber sido un verdadero desastre, teniendo presente que los niños que residen en las conocidas cabañas, todas de madera, estaban dentro de sus hogares».
Asimismo José Borba aseguró: «Somos todos humildes, pero la solidaridad de todos nosotros llevó a que nos uniéramos y tras proteger en primer lugar la vida de los menores, comenzamos, provistos de baldes, tachos y otros recipientes, a juntar agua de donde podíamos, para controlar el fuego y evitar que se propagara a inmuebles linderos al que se estaba quemando, hecho que afortunadamente logramos».
Borba finalizó diciendo: «Ahora a mi hermano, principal afectado, tendré que darle amparo hasta que se haga de algunos pesos y pueda reconstruir su rancho».
Alerta a bomberos
Promediaba la hora 18.30 de ayer cuando en la central telefónica del Cuartel Centenario se recibió el aviso de que en una vivienda precaria, situada en el medio del asentamiento emplazado a pocos metros de la intersección de Isla de Gaspar con Larravide, se había originado un incendio que amenazaba con propagarse a inmuebles linderos. Linderos hasta el punto de estar edificados a tan sólo tres o cuatro metros uno del otro.
Ante la entidad de la información se movilizó un tren completo de dicha repartición, el cual fue apoyado por funcionarios de la Seccional 15ª.
Los policías debieron acercarse a pie debido a que el ingreso al conjunto de viviendas se hace por un camino muy estrecho. Verificaron que más de cincuenta personas, entre mujeres, hombres y adolescentes, arrojaban agua con todo recipiente que tuvieran al alcance de sus manos, con el fin de controlar las llamas y evitar que se propagaran a cabañas linderas.
La situación fue gravísima, pues a esa hora dentro de sus hogares se encontraban todos los niños con sus familiares.
Tal es así que como referencia, en tres de las referidas cabañas, construidas todas en madera, las criaturas que se encontraban superaban la docena.
Apoyo de autobomba
La magnitud del siniestro fue sumamente amenazante, pero los bomberos finalmente pudieron extinguir las llamas hasta llegar a la remoción de lo poco que quedó de la humilde morada, construida con palos, chapas, cartones y nailon.
Fue este último elemento derretido el que afectó el cráneo del dueño de casa, Washington Borba, pues tratando de salvar algo de sus pertenencias, lo que al final no pudo, le cayó encima, lesionándolo.
Uno de los factores que ayudaron a que el siniestro no resultara un desastre mayor es que no había viento, pues de lo contrario el resultado hubiera sido impredecible.
Entre las pérdidas se destacan, más allá de toda la casa, destruida en su totalidad, ropa de niño, de la esposa del morador, del morador, muebles y algún electrodoméstico.
El siniestro, según el testimonio de varias personas, no habría sido intencional, por lo que probablemente haya tenido origen en un cortocircuito. El caso continúa siendo sustanciado por personal de la Seccional 15ª, el cual enteró a la Justicia competente.
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