Lo encontraron con el cráneo destrozado
En horas de la mañana, ante el aviso telefónico realizado por una mujer, personal de la Seccional 1ª se hizo presente en una finca de Guayabos y Bicudo donde, en la cocina, fue hallado sin vida Hugo Atalicio Collares Pérez, de 62 años, presentando abundante sangrado en la cabeza.
También llegaron al lugar Policía Técnica, autoridades judiciales y de Jefatura, así como el médico forense.
Según supo LA REPUBLICA, el hombre habría perecido a consecuencia de graves heridas probablemente infligidas con un machete, pero la autopsia practicada en el Hospital del Litoral no logró establecer las causas y por estas horas el corazón de la víctima es analizado en la capital del país, ya que cobró fuerza la hipótesis de una electrocución.
El dueño de casa vivía solo desde la muerte de su madre tiempo atrás, y en primera instancia se pensó estar frente a un caso de autoeliminación, ya que al relevar las habitaciones no apareció ningún arma, ni indicios de lucha o hurto.
Otro detalle que resultó llamativo fue la presencia, debajo del cadáver, de un cable eléctrico, que más tarde según determinaría personal de UTE efectivamente tenía corriente. El cadáver fue trasladado a la morgue y la principal testigo, junto a su pareja, prestó declaración en la sede judicial.
Trascendió además que el fallecido mantenía enfrentamientos y discusiones con vecinos y circunstanciales compañeros de beberaje. En varias oportunidades denunció hurtos y responsabilizó a menores que se reúnen a pocas cuadras de allí.
Hace aproximadamente dos meses, una mujer de unos 40 años, supuestamente dedicada a la prostitución, le alquiló una habitación ubicada en los fondos de la vivienda y se estableció allí junto a sus dos hijos. Aunque nadie confirmó que estuviese involucrada sentimentalmente con su arrendatario, hubo quienes aseguraron que en más de una oportunidad discutía con él.
La noche del jueves, como supuestamente era habitual, la mujer abandonó la habitación y se fue a trabajar. Próximo a las 10.00 del viernes, según corroboraron testigos, regresó y al ingresar a la casa de su vecino lo encontró muerto, tendido sobre un gran charco de sangre. Había sido visto con vida por última vez la mañana anterior.
Ayer continuaban declarando varias personas, y la Policía trabaja para establecer fehacientemente si el hombre fue muerto por una, o más personas involucradas en este episodio.
Los vecinos comentaron a LA REPUBLICA que el occiso se desempeñaba como albañil y lo definieron como un hombre violento y compulsivo consumidor de alcohol.
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