Maldonado: en un rato, 3 asaltos
La situación que se vive actualmente en el departamento esteño ha motivo que muchos comercios comenzaran a atender al público a puertas cerradas, negándose a atender a clientes que lleguen con la cabeza cubierta, ya sea con gorros o capuchas.
Un hombre, de entre 40 y 50 años, copó en horas de la tarde una céntrica inmobiliaria de Maldonado, ubicada en la esquina de las calles Sarandí y Treinta y Tres. El sujeto ingresó al local y bajo amenazas con un arma de fuego, redujo a la empleada y a tres clientes encerrándolos en el baño. De esa forma, logró hacerse de unos $ 30.000 y U$S 400, además de otra suma de dinero no precisada y un teléfono celular de los clientes, para darse luego a la fuga a pie. El hecho ocurrió sobre las 15.30, cuando la empleada de la inmobiliaria ingresaba a cumplir el turno de la tarde. Tan pronto abrió el negocio, el atracador entró tras ella y le entregó una esquela. «Esto es un asalto; dame la plata y no me mires a la cara», leyó la mujer que observó que el sujeto estaba armado, por lo que procedió a entregarle el dinero, al mismo tiempo que tres personas ingresaban al local: una mujer que vendía galletas, un jardinero que había ido a cobrar y un cliente que pretendía pagar un alquiler también fueron amenazados con el arma y encerrados en el baño.
Cuando obtuvo el dinero, el hombre se fue a pie por el centro de Maldonado, mientras las cuatro personas encerradas en el baño, salieron unos minutos después. Enseguida la empleada apretó el botón de pánico que puso en alerta a la Policía, que desató intensos operativos aunque sin resultados positivos.
Prácticamente a la misma hora, dos sujetos irrumpieron en una farmacia del barrio Biarritz, de donde se alzaron con la caja registradora conteniendo unos $ 5.000 y documentos varios.
Los asaltantes, cubrían sus rostros con un pañuelo y un casco, y sorprendieron a la dueña de la farmacia sin amenazarla en ningún momento; con rápidos movimientos arrancaron la caja registradora y huyeron rápidamente del lugar a bordo de una moto.
Asalto a una pinturería
A todo esto, sobre la hora 20.30, un solitario delincuente, cubriendo su rostro con un pasamontañas y un casco, ingresó sorpresivamente a una pinturería ubicada en las calles San Carlos y 3 de Febrero, frente al complejo deportivo del Campus Municipal. Encaró al cajero y sacó a relucir un viejo revólver, con el que bajo amenazas logró que le entregara el dinero que había en ese momento, unos $ 35.000.
Sin que el resto de los empleados del comercio atinara a hacer nada, el delincuente salió raudamente del local y se trepó en una moto en la que se alejó del lugar.
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