Pánico en el centro de la ciudad
Uno de los pistoleros capturados había estado recluido en el Penal de Libertad y había sido dejado en libertad el jueves pasado, durante la visita de cárceles. No esperó mucho para volver a delinquir ya que cuatro días después ya estaba cometiendo un asalto arma en mano.
Los delincuentes fuertemente armados, que asaltaron ayer un cambio en 18 de Julio y Tacuarembó, provocaron gran tensión en pleno centro de nuestra capital. Tras apoderarse del dinero huyeron en un auto robado, con el que chocaron en Maldonado y Salto. Dos de los pistoleros se subieron a un ómnibus, donde fueron detenidos, en tanto que los otros dos delincuentes pudieron huir tras robar otro auto, el que fue abandonado en Ferreira Aldunate y Carlos Gardel.
El espectacular copamiento se produjo sobre las 16 horas, cuando los tres delincuentes coparon el cambio Matriz, instalado en 18 de Julio 1555.
Luego de reducir al vigilante de guardia, dominaron a varias personas y se apoderaron de una suma importante de dinero, que fue estimada en unos diez mil dólares.
En momentos en que el asalto estaba en proceso, a uno de los maleantes se le escapó un tiro, lo que precipitó una vertiginosa sucesión de episodios dramáticos en pleno 18 de Julio.
Mientras los delincuentes se daban a la fuga en el automóvil «Amazon» 843.992, los propietarios del negocio alertaban a la Policía, por lo que se pusieron en movimiento varias unidades policiales que patrullaban el centro de la ciudad.
Cuando las patrullas se desplazaban en distintas direcciones cubriendo un amplio radio en torno al escenario del atraco, los tres pistoleros, que se desplazaban por Maldonado, entraron en violenta colisión con el auto matrícula 864.324, cuyos ocupantes resultaron milagrosamente ilesos.
El vehículo de los delincuentes sufrió importantes desperfectos que lo dejaron inmovilizado sobre la acera. Los cuatro rapiñeros descendieron rápidamente y se dieron a la fuga en distintas direcciones.
Dos de ellos alcanzaron a subir a un ómnibus del recorrido 137, pero para ese entonces una patrulla del Departamento de Automotores había obtenido los datos del ómnibus de Cutcsa matrícula 40.826 y logró alcanzarlo en la calle Mercedes. Allí, tras detener al ómnibus, los efectivos detuvieron a uno de los asaltantes, que resultó ser un menor de 17 años. Este individuo tenía en su poder parte del dinero, una pistola y el video de la filmación registrada en el cambio.
Entretanto, el otro individuo, que se había bajado del ómnibus, fue perseguido por una patrulla de la Brigada de Asaltos que llegó tras los pasos de los efectivos de Automotores.
A este maleante se le incautaron otras dos pistolas de calibre 9 milímetros y más dinero producto del atraco. Pero lo más insólito es que este sujeto había salido libre del Penal de Libertad el jueves pasado luego de la visita de cárceles realizada por la Suprema Corte de Justicia.
Reconocen al menor
Entre tanto, una vez en dependencias de la Dirección de Investigaciones, el menor detenido fue reconocido como uno de los pistoleros que el pasado 21 de febrero asaltaron la agencia del Banco de la República, de donde hurtaron 20.000 dólares tras golpear a dos policías.
Instantes después, mientras se procedía al traslado de los detenidos, se supo que uno de los que logró escapar había llegado hasta Isla de Flores y Amorín, donde encañonó a un ciudadano que estaba cambiando una ruedas de su camioneta Fiat Elba matrícula 978.346.
El delincuente escapó en el rodado sin reparar que con una cubierta pinchada no iba a poder ir muy lejos. En efecto, el sujeto tuvo que abandonar el vehículo en la esquina de Carlos Gardel y Ferreira Aldunate, pero logró escapar a toda carrera.
Anoche el personal de Investigaciones, junto con unidades de Radio Patrulla y de las seccionales 2ª y 3ª realizaban intensas operaciones en procura de detener a los otros dos delincuentes, que por el momento se mantienen prófugos. Al cierre de esta edicion varias unidades de la Brigada de asaltos tenían localizada una zona donde podrían estar escondidos los dos delincuentes que lograron huir tras el golpe.
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