Explosivo. Empresario Carlos Franco denunció al jerarca melense Alfredo Martínez

Serias acusaciones contra jefe y controles aduaneros

Graves acusaciones contra el jefe de la Aduana de Melo, formuló un empresario del transporte de pasajeros a quien el año pasado le aprehendieron un ómnibus que traía mercadería de contrabando desde la frontera de Aceguá.

Como lo informara LA REPUBLICA, el procedimiento se realizó en plena Ruta 8 (tramo Melo-Aceguá) el pasado 12 de noviembre, donde funcionarios aduaneros, al mando del jefe administrativo de Melo, Alfredo Martínez, procedieron al decomiso de mercadería ingresada de contrabando al país, que pertenecía a los pasajeros que viajaban en el ómnibus STU-1019.

El vehículo quedó detenido y tres días más tarde los mismos funcionarios ubicaron decenas de cartones de cigarrillos de procedencia paraguaya en un presunto doble fondo del ómnibus.

Las actuaciones fueron derivadas a la Justicia, la que se expidió sobre los responsables de la empresa «Alegramar» y se determinó la incautación del coche, que permanece en un predio policial de Melo.

Han sido infructuosas las acciones legales emprendidas por los propietarios de la empresa para recuperar el coche y apelar sobre lo que consideran irregularidades e impunidad en el procedimiento aduanero.

El titular de la empresa, Carlos Franco accedió a dialogar con LA REPUBLICA y no escatimó críticas y cuestionamientos en torno al tema.

El empresario denunció ­entre otras cosas­ que diariamente ingresan toneladas de contrabando por la frontera de Aceguá ante la vista de los aduaneros y policías y que las empresas pagan entre tres y cuatro mil pesos a los funcionarios de aduana para pasar libremente la carga de mercaderías.

«Es lamentable y risueño lo que ocurrió en Melo el 12 de noviembre, cuando la Aduana, encabezada por Alfredo Martínez, no hizo un procedimiento, sino un ajuste de cuentas o justicia por mano propia, que incluyó un corte de servicio público, con gente que venía para el hospital y quedó a pie tirada en la carretera, secuestro del chofer y el guarda que permanecieron encerrados en una habitación de la Aduana durante toda la noche bajo tortura sicológica por ello y una apropiación indebida del coche, ya que el mismo permaneció casi veinte días tirado en la calle Sarandí, sin un sólo inventario del mismo y resulta que después encontraron cigarrillos en su interior».

Además, «sabe una cosa?… yo doy gracias a Dios que hubieran encontrado cigarros, porque de acuerdo a como estuvo hecho el procedimiento, podían haber encontrado cocaína o armas, porque esta gente (los aduaneros), lo único que quisieron hacer fue un ajuste de cuentas o justicia por mano propia, ya que con posterioridad a mi procedimiento se han hecho muchos otros en otras empresas, con grandes capitales de contrabando incluso desde el Paraguay y sin embargo no hubo detenidos ni tampoco procesados. Entonces la Aduana protege a los que los protegen a ellos, ¿verdad?», se preguntó Franco.

Sobre las acciones que emprendió para probar su inocencia, indicó que «parece que la denuncia penal que presenté el 28 de noviembre en el Juzgado no tiene validez, porque aquí parece que ser integrante del Frente Amplio y andar arrastrándose en los comités para mantener un cargo político es una moneda corriente y les da bastante resultados a este tipo de funcionarios».

Franco no eludió responsabilidades en relación a la mercadería que transportaba su ómnibus: «Ese coche no traía ni más ni menos, de lo que trajeron todos los coches ese día y que siguieron trayendo con posterioridad al procedimiento y sobre lo cual tengo videos y fotografías.

Lo que pasa es que la mercadería no era del chofer ni el guarda sino que era de los pasajeros, y Alfredo Martínez, los corrió con amenazas, autoritarismo y total descaro, con una cara de piedra total, porque él es jefe de Aduana y se cree juez, fiscal, jefe de Policía, y bueno se cree el sereno de cementerio y el único vivo aquí en la frontera.

No sé qué está pasando y la impunidad con la que se manejan estos individuos es verdaderamente asombrosa.

Yo he sido amenazado, he sufrido destrozos en los coches, hoy por hoy mi empresa no puede viajar a Aceguá, porque a los pasajeros les dicen que si suben en mis coches les va a ser incautada la mercadería y otras cosas más».

Finalmente, Franco puntualizó: «Es de público conocimiento que en la frontera hoy por hoy se pasan más de 40 toneladas de mercaderías diariamente en los ómnibus y en las motos por el costado de la Aduana.

Todos siguen cargando cientos de kilos de contrabando y la frontera sigue operando como siempre fue, y es de pleno conocimiento hasta de la Policía, que detrás del resguardo aduanero en Aceguá existe un camino por donde se pasan más de veinte toneladas diarias de verduras». Franco asegura ser víctima de una campaña de persecución: «Yo no permití ni permitiré que mis pasajeros repartan su menguada ganancia con estos delincuentes. ¿Cómo pueden explicarle ellos a la población o a la Justicia lo que diariamente ocurre con los ómnibus que cargan frente a la propia aduana y sobre lo cuál yo tengo pruebas más que fehacientes? ¿Acaso no lo saben los propios diputados del departamento que la frontera se maneja de esa forma? ¿Qué pasó con el coche que agarraron a mediados de enero con más de 7 mil dólares de mercadería proveniente de Paraguay? ¿Por qué se protege a las demás empresas? Es lamentable que me tengan detenido un ómnibus de más de 60 mil dólares de valor por $100.000 en mercadería que le incautaron a los pasajeros que se presentaron al Juzgado, que no le quisieron tomar declaraciones, que estaban arriba del coche que fueron corridos y amenazados. ¿Qué pasa aquí, hay un juzgado para Franco y otro para todas las demás empresas que se manejan en la frontera?» culminó preguntándose el empresario del transporte.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje