Garcé: Urge generar mil nuevas plazas para reclusos; la situación es crítica
En su despacho en el edificio anexo del Palacio Legislativo, durante más de media hora el doctor Garcé expresó entre otros aspectos que es imprescindible en un plazo corto la construcción de mil nuevas plazas para reclusos, lo cual será únicamente una solución momentánea ya que la cifra de reclusos aumenta a paso acelerado, al punto de que vaticinó que en un corto lapso se superarán los 10.000, cuando actualmente son más de 8.000, lo que ya es todo un récord.
También habló sobre la posibilidad de que se llegase a bajar la edad de imputabilidad y adelantó que de ocurrir eso se tendrían que hacer importantísimas inversiones, pues de lo contrario se produciría un problema de mayúsculas proporciones.
¿Cuál es la realidad de las cárceles en nuestro país?
Es una realidad contradictoria, en el sentido que en los últimos años se ha definido y ejecutado un conjunto de buenas prácticas en algunos establecimientos, pero por otro lado el sistema está mas sobrepoblado, más sobrecargado que en 2005. Cuando este gobierno asumió había aproximadamente uno 7.200 internos entre hombres y mujeres y hoy hay unos 8.200, o sea que hay mil más, a lo que hay que sumar los cerca de 830 liberados por la ley de Humanización, con una reincidencia de un 25%.
Aunque de todas maneras hay que aclarar que este 25% es menor que el promedio general de la reincidencia, que es más de 60%».
Actualmente el sistema penitenciario está en crisis y no sólo eso, sino que dicha crisis tiende a profundizarse en la medida que mes a mes, entre ingresos y salidas de las cárceles, hay unos 130 nuevos reclusos, es decir que proyectando esta cifra al segundo semestre de este año y teniendo en cuenta lo que ya aumentó en el correr de estos meses, parece muy claro que el próximo gobierno asume con 9.000 personas encarceladas. Por lo tanto debe atenderse esta realidad; creo que el plan que se propuso hace ya un tiempo de obtener dentro del Estado locales alternativos para ir al menos en el corto plazo paliando la crisis de espacio, es una buena respuesta, pero urge concretarlo.
¿Cuáles son a su entender las medidas que se podría tomar a corto plazo para ir solucionando esta situación?
La situación actual es preocupante sin duda y diría que con una tendencia sostenida y consolidada al incremento de la cantidad a un ritmo de un 10% anual. En los hechos está significando la necesidad de que, para mantener la situación del 2005, que ya ameritó la declaración de emergencia humanitaria, la construcción de por lo menos mil plazas al año y eso simplemente para mantener los niveles de sobrepoblación de 2005. Alrededor de mil plazas más por año, lo que es carísimo para el Estado, y mantener un ritmo así a mi juicio sería insostenible. Por eso digo que la situación es preocupante y en caso de mantenerse esta tendencia nos hará pasar el límite de los 10.000. Hemos sobrepasado por primera vez la cantidad de 8.000 y vamos rumbo a los 10.000, y todo parece indicar que en la medida que no se ensayen otras respuestas al fenómeno de la criminalidad que no sea exclusivamente el encierro, podríamos alcanzar niveles de encarcelamiento aún más altos que los que tenemos, que nos sitúan entre los primeros lugares de América en cantidad de personas encarceladas en relación a la cantidad de habitantes.
¿O sea que de mantenerse esta situación en algún momento el sistema podría llegar a colapsar?
Es notorio que sí. Si el déficit de plazas hace un año era de 3.000 y en el correr de este año van ingresando cerca de mil personas, a fin de año ese mismo déficit sería de 4.000. Salvo que se concrete y confió que así sea el plan para agregar las cerca de mil plazas. Con eso al menos se podría ir paliando la situación en el corto plazo. Desde ya que el próximo gobierno, sea del color que sea, va a tener que priorizar el tema carcelario como una de las cuestiones más importantes porque el problema carcelario no es ya una cuestión de unos pocos.
Hay algunos precandidatos que en sus plataformas plantean por ejemplo que bajarán la edad de imputabilidad. ¿Eso no agravaría mucho más esta situación?
No cabe ninguna duda, en caso de que esa sea la opción predominante. Lo cierto es que en el continente quedan pocos países, como Brasil y Uruguay, con límite de 18 años; el resto ha ido gradualmente adelantando la edad. Es evidente que no puede ensayarse sin la correspondiente inversión en locales, en infraestructura, en logística y en funcionarios. Sería muy peligroso bajar la edad de imputabilidad sin correlativamente invertir todo lo que sea necesario en dichas áreas.
¿Cómo ha sido en estos casi cuatro años la relación con los diferentes legisladores y qué respuestas ha obtenido a sus distintos planteamientos?
Creo que ha habido un cambio grande en los últimos años con relación a las cárceles. Hace un tiempo las cárceles eran noticia cuando se producía un motín, o un hecho violento, o una fuga. Hoy el tema carcelario esta en un primer plano de consideración y no sólo en ocasiones de conflicto, lo que demuestra que el nivel de interés ha aumentado en general y en particular dentro del Parlamento.
Por otra parte la existencia de una institución como esta, que hace un control sistemático de las cárceles… Durante 2008, por ejemplo, hicimos 430 visitas a las cárceles de todo el país y esta año aspiramos a mantener, y si podemos, aumentar dicho número, es decir más de una visita promedio por día durante el año, incluyendo sábados, domingos y feriados.
¿Qué relación le atribuye usted a las condiciones del sistema carcelario con la seguridad pública?
Las cárceles se vinculan sin duda a la seguridad y me parece que esta idea que lentamente se va comprendiendo, de algún modo aumenta el interés. Es evidente que cárceles violentas donde existen muertes, donde existen conflictos, donde los reclusos no estudian ni trabajan, a corto y mediano plazo hacen más violenta a la sociedad, por obvias razones, porque los internos de hoy son los liberados del futuro.
Por todo esto es que trabajar por los derechos humanos en las cárceles es también de alguna forma contribuir a la seguridad pública. La mejora de la situación debe ser vista y entendida como una de las estrategias para mejorar la seguridad, en la medida que no salgan seres predestinados a la reincidencia.
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