Pediatra insiste que la beba presentó signos de ultraje
En una vuelta de tuerca que generó ayer polémico cruce de opiniones, los padres y el tío indagados por la muerte de la beba Caterine Jazmín Velázquez Freire, de 10 meses, recuperaron su libertad al no hallar mérito el juez Juan Carlos Fernández Lecchini para procesarlos.
El magistrado basó su decisión en que el informe de la pericia forense no establece signos de violación como sí lo sostuvo y reiteró en la víspera la pediatra del centro asistencial de Piedras Blancas que examinó inicialmente a la menor fallecida.
Según el dictamen forense, la muerte de la niña se debió a una infección pulmonar que culminó en trastornos cardiorrespiratorios de los que no puedo sobreponerse. Asimismo, según declaró el juez Fernández Lecchini, no se comprobaron restos de esperma en el ano de la niña, como lo había afirmado la pediatra.
La madre de la menor, que se hallaba separada del padre, un militar en actividad, había trasladado a Caterine a la policlínica de Capitán Tula el martes por la mañana, debido a un agudo cuadro de afección respiratoria. Poco ante de las 11.00 de la mañana la beba falleció.
Rato después, efectivos de la Seccional 17ª detuvieron tanto a la madre como al padre y al tío de la menor, quienes al ser trasladados a vehículos policiales declararon su inocencia ante la indagatoria de los medios. Consultada sobre si al padre podría caberle responsabilidad, la madre de Caterine respondió lacónicamente: «Sí, puede ser».
Mientras tanto el tío dijo ser «un laburante» que no tenía ni idea de lo ocurrido y el padre reclamó que le hicieran un ADN para demostrar su inocencia.
En la víspera las otras dos hijas del matrimonio, de 6 y 8 años, también fueron examinadas en el Hospital Pereira Rossell para testear si presentaban señales de abuso, como se sospechaba había ocurrido con la infortunada beba.
La pareja se encontraba separada pero ambos vivían bajo el mismo techo y según pudo establecerse la niña dormía con su madre, la mayor con su padre y la de 6 años con el tío, en la misma vivienda de Teniente Rinaldi y Pedro Trápani.
Pediatra insistió: «Dilatación anal»
Pese al dictamen forense, la pediatra que atendió a Caterine ratificó ayer sus dichos del día anterior, señalando que la niña llegó a la clínica «por lo menos dos horas después de fallecida», aunque la madre, por lo que dijo, no se había percatado de ello.
La profesional insistió que «en el examen clínico de la niña, cuando se realiza la constatación del fallecimiento se observa una dilatación anal y secreciones que salen de la margen anal. Por el protocolo nuestro, habitualmente tenemos que pasar los datos a la Justicia, para que el forense luego dictamine el diagnóstico final. Mis sospechas fueron de probable violación, porque nunca en un post mortem inmediato se sugiere una dilatación anal como tenía esta niña. Y si no fue una violación, un abuso tal vez sí».
La pediatra agregó que la madre no estuvo presente en la pericia y que tampoco quiso ingresar a verla en la policlínica luego de constatarse su muerte. En las muchas muertes súbitas de lactantes que he visto en años trabajando en Salud Pública, no me impresionó la angustia que habitualmente expresan las madres».
Parte policial:»Muerte violenta»
Según el parte policial difundido este martes por la Jefatura de Policía capitalina, el deceso de la pequeña se debió a «muerte violenta». Textualmente el comunicado expresaba: «Procedente de su finca de Teniente Rinaldi y Jacinto Trápani, fue trasladada a una policlínica cercana una niña de 10 meses a la que a su ingreso la facultativa de guardia constató su fallecimiento -muerte violenta. En el lugar se hicieron presentes el magistrado penal de Turno, médico forense, Policía Técnica, disponiendo la detención y conducción a su sede judicial de madre, padre de la occisa y tío, hermano del masculino a prestar declaración ya que al momento, deslindan responsabilidades».
Padres y tío, liberados ayer
Ayer mismo, luego de confirmada la pericia forense, los familiares imputados quedaron en libertad. Tanto la madre como el padre y el tío de Caterine, salieron caminando de la Seccional 17ª de Piedras Blancas, donde habían sido conducidos tras prestar declaraciones judiciales.
En declaraciones a Canal 4, el padre de la beba dijo que al enterarse «le cayó mal. Me partió al medio cuando me dijeron que había sido violada. Me acusaron sin determinar un examen médico a ver si era violación o qué miércoles… Nunca pasó nada, me detuvieron al toque, me ensuciaron. Yo quería a mi hija».
Mientras tanto la madre, que el día anterior había dudado de su esposo expresando que «sí, podía ser» el responsable, explicó: «Yo no lo acusé. Sólo quería justicia, por si le había hecho algo, como madre que soy. No podía creer eso. Lo pensé porque lo decía la Policía. Nunca tuvo actitudes raras (con la niña)».
Dijo que la niña era llevada rutinariamente todos los meses a la policlínica, pero no estaba medicada por algo grave. «Los médicos no me dijeron que tuviera nada», finalizó.
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