Aclaran crimen en Maldonado
Fue procesado ayer con prisión, por «homicidio», un delincuente de 21 años que la noche del martes asesinó de dos puñaladas a Cono Ricardo Amaro Rodríguez, de 23, en Maldonado. La víctima estaba «limpia» ante la Policía y ante la Justicia, pero estaba inmerso en el mundo de las drogas, lo que lo llevó a contraer una deuda de unos $ 5.000 que le terminó costando la vida.
Hugo Martínez Froz, de 21 años, fue procesado ayer por «homicidio». El joven (poseedor de 20 anotaciones como menor y 3 antecedentes penales), junto a otras cuatro personas, declaró durante varias horas ante la jueza Griselda Santoro.
En los múltiples allanamientos realizados por efectivos de la Seccional 6ª, se detuvo a unas 12 personas, aunque con las horas varias fueron recuperando la libertad. Finalmente quedaron detenidos 4 jóvenes y una muchacha que estaba siendo buscada por participar hace algunos días en una violenta rapiña en una panadería del barrio San Antonio.
Cono Ricardo Amaro Rodríguez fue ultimado de una puñalada en el pecho y otra en la espalda sobre la hora 23.20, cerca de una cancha de fútbol en la calle Gregorio Sanabria, entre 7 y 5. Se trataba de un joven que no poseía siquiera una anotación como menor, pero sin embargo estaba inmerso en el submundo de las drogas, aunque el consumo no descontrolaba su vida.
Debía una suma cercana a los $ 5.000 por la compra «a crédito» de pasta base; en los últimos días había pedido dinero prestado a algunos amigos, pero nadie pudo darle una mano para cancelar la deuda que mantenía en la boca de venta de pasta base, que no es propiedad del autor material del homicidio, sino de otro sujeto que estuvo detenido, pero logró «zafar».
El martes a la noche, Hugo Martínez Froz salió a buscarlo en una moto, decidido a cobrarle, por las buenas o por las malas. Tras una discusión, porque el joven no tenía el dinero que había prometido entregar, se produjo el fatal desenlace; el homicida sacó un cuchillo y le profirió las puñaladas, fugando en la moto.
La familia de la víctima quedó destrozada ante semejante desenlace; el padre dijo que si su hijo le hubiera pedido dinero, se lo hubiera dado, pero, como en otros casos, fueron los últimos en enterarse.
El procesado vivía en una finca muy ordenada y limpia; el cuchillo utilizado no ha sido encontrado ni tampoco la ropa que vestía la noche del crimen.
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