A otro lo golpeó en la cabeza porque se trabó el arma

Mató a ex socio de un balazo

Una discusión por problemas jubilatorios, que se venían arrastrando desde hacía largo tiempo, enfrentó a dos sexagenarios en la rambla portuaria de la ciudad. Uno de ellos resultó ultimado con un disparo de pistola. Minutos después pudo sumarse otra víctima fatal, que salvó su vida milagrosamente porque el arma no funcionó.

El matador, un hombre de 65 años, había formado parte con otros dos hombres de edades similares, de una cooperativa que operaba en el rubro de la madera. Había concurrido a oficinas del Banco de Previsión Social (BPS) para iniciar sus trámites jubilatorios y enorme fue su sorpresa al descubrir que hacía años que allí no contaba con los debidos aportes.

La situación derivó en recriminaciones a quien, finalmente, fue ultimado. «No le reconocían esos años trabajados», dijeron ayer a LA REPUBLICA algunas de las fuentes consultadas en la ciudad sabalera. «Estaba visto que aquella situación era una caldera que en el momento menos pensado iba a explotar», agregaron los informantes.

El estallido de furia se produjo el domingo, cuando después de mirar por televisión el clásico futbolístico, el primer sexagenario salió a dar un paseo por la rambla portuaria de la ciudad.

Quiso el destino que allí encontrara a su compañero cooperativista, de 68 años, y la discusión se suscitó nuevamente, apenas se vieron.

 

Se desató la tragedia

«La víctima le dijo que no tenía nada que explicarle, que fuera a hablar con su abogado», indicaron las fuentes. Fue entonces que, enceguecido de ira, el que lo increpó ­carente de antecedentes policiales y considerado por todos como «un muy buen vecino»­ sacó a relucir una pistola y le efectuó un disparo.

El agredido, herido de gravedad, fue conducido de urgencia a un centro médico de la vecina ciudad de Rosario pero minutos después falleció.

Dispuesto a cortar de la peor manera aquel pleito laboral de larga data, el agresor encaminó sus pasos hacia el domicilio del restante sexagenario. Cuando lo ubicó, quiso también efectuarle un disparo pero el arma no funcionó. Fue entonces que, a los gritos, fuera de sí, propinó varios culatazos a su segunda víctima.

Personal de la Seccional 8ª, alertado del disturbio, detuvo al agresor, el que en la víspera prestaba declaración en el Juzgado Letrado de Rosario.

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