Presos de Las Rosas estuvieron casi 5 horas "solos" dentro de la cárcel
Ayer, la situación generada luego del motín del pasado miércoles en la cárcel de Las Rosas llegó a límites jamás pensados: toda la mañana el centro de reclusión estuvo sin guardia interna, ya que los pocos efectivos del turno matutino decidieron replegarse hacia el área perimetral a exigir soluciones a una situación insostenible. Solamente se mantuvo en el interior el director del establecimiento.
«Adentro está todo destrozado, no tenemos equipos de comunicaciones y las cosas nuestras fueron rotas o robadas», señaló un efectivo que prefirió mantenerse en el anonimato. «No tenemos garantías de ningún tipo porque a pesar de las requisas hay muchos sacados que no reconocen a nadie a dos metros, y no se olviden que hubo varios efectivos que fueron atacados», agregó.
Los días y las noches de las últimas jornadas han estado signados por el temor en los funcionarios del establecimiento, luego de la demostración de fuerza de la población interna que, el pasado miércoles insinuó que perfectamente podía haber sobrepasado el límite del portón de ingreso, tras destrozar absolutamente todo a su paso y robar desde equipamiento policial a dinero.
Tensas negociaciones
Los guardiacárceles del turno matutino de Las Rosas (no más de 9 efectivos) decidieron, pasada la hora 8.00, abandonar sus puestos de trabajo por falta de garantías y esperar respuestas de las autoridades. Poco antes de la hora 13.00 y tras varias horas de negociaciones con el Comando Jefatural, retomaron sus puestos con un importante refuerzo de personal. Pero sobre la hora 14.00, estalló otra revuelta que fue rápidamente controlada, dando lugar a una nueva e imprevista requisa, durante la cual volvieron a encontrarse múltiples elementos punzantes y cortantes de elaboración casera, así como algunas herramientas.
A esa altura se estaba terminando de servir «el rancho» que inicialmente fue servido entre algunos internos y el propio director del establecimiento, comisario Raúl Acosta.
La extensa y tensa reunión llevada a cabo en las puertas mismas del penal, giró en torno a la situación de indefensión total que estaba atravesando el personal a partir del motín del pasado miércoles. Los efectivos quedaron sin su espacio físico de descanso, sin baños; algunos sin parte del uniforme, y sin equipos de comunicación, solo por citar algunas de las múltiples carencias.
Durante la larga reunión, las autoridades policiales de Maldonado decidieron reforzar el personal del penal con 40 efectivos reclutados desde distintas dependencias, al tiempo de comprometerse en no más de una semana, a reequiparlos a todos, con uniformes adecuados, equipos de comunicaciones y chalecos anticortes, entre otras cosas. El jueves, un efectivo recibió «un puntazo» que llegó a marcarle el pecho a lo largo de unos 15 centímetros. Pero cuando el personal retornaba a sus puestos con más presencia de efectivos y se cumplía normalmente con el recreo, estalló en uno de los sectores otra revuelta que, en pocos minutos pudo ser controlada. Allí se llevó a cabo una nueva requisa en la que fueron encontradas varias armas caseras y herramientas.
La situación al cierre de este informe era de una muy tensa calma tanto dentro como fuera del penal, ya que las condiciones de hacinamiento y precariedad general del establecimiento pueden generan nuevos estallidos en cualquier momento. El área perimetral se encuentra fuertemente vigilada por más efectivos que los habituales, comandos del grupo GEO y del Plantel de Perros dispuestos a actuar en el momento que sea necesario. Ayer se supo en Maldonado que se habían iniciado gestiones para que la Guardia Metropolitana enviara un contingente para colaborar en esta situación, pero su presencia quedó finalmente descartada.
Reclamos y demandas
Mientras se confirmó que en poco tiempo comenzaría la construcción de nuevos módulos de cemento con capacidad para unos 300 reclusos, lo que permitiría descongestionar las actuales instalaciones para poder ser mejoradas, abogados de oficio de Maldonado anunciaron que iniciarán demandas ante el Estado por la situación en que están viviendo los internos.
Fuentes confiables han reiterado a LA REPUBLICA que en el recinto hay piojos, sarna y muchos afectados por VIH, lo que hace extremadamente peligrosa la convivencia, si se tiene en cuenta que los servicios higiénicos, eléctricos y de agua potable, por ejemplo, son muy precarios.
Por lo menos dos defensoras de oficio, en representación de decenas de reclusos que defienden, muchos de los cuales están sin condena, iniciaron las acciones preparatorias para demandar al Estado por las condiciones en que viven sus defendidos. Al mismo tiempo piden una urgente inspección ocular de las instalaciones, e intimarán al ministerio del Interior a presentar un plan de mejoramiento y ampliación del actual edificio y un programa de gestión y administración.
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