Teléfono descompuesto. Por desinformación, creyeron que las regalaban

"Canilla libre" de ovejas acabó con 20 detenidos

«Por la ruta 57, cerca de la planta de OSE, están regalando ovejas. El dueño las tiene embargadas y las sacó del campo para que no se las quiten. Prefiere regalarlas antes que dárselas al fisco». Palabras más, palabras menos, eso indicaba el rumor que el lunes a la tarde comenzó a recorrer Sarandí Grande.

Recién nacido, generó la salida de algunos vehículos. Apenas se amplificó un poco, ya se contaban en decenas. Camiones, camionetas, autos y motos. Todo era válido mientras se pudiera cargar al menos un lanar. «¡Era una de echar p’arriba y echar p’arriba!», contó a LA REPUBLICA un adolescente que, invitado por familiares, asistió al atípico autoservice de raza Merino. Para llegar a él sólo había que recorrer unos ocho kilómetros por la 57. Una mujer asegura que un vecino suyo carneó en el fondo de su casa al menos veinte ovejas. Por su parte, un edil departamental oriundo de esa ciudad, que regresaba a ella el lunes por la noche, no entendió mucho al ver a esa altura de la noche un desfile de camionetas y autos, con o sin tráilers, llevando ovejas amontonadas. Es que muchos a los cuales el rumor les llegó por la noche, o quienes ya habían ido por lanares y no satisfechos con la primera carga fueron por más, seguían con el tráfico de animales.

Esa misma noche, ya sobre la una de la mañana, actuó la Policía. Se supo, a raíz de ello, que la canilla libre no era tal, sino que detrás de ese escenario se escondía una situación tanto o más atípica que la narrada hasta ahora.

Aunque la Central Lanera Uruguaya ya cobró el dinero por el que le había iniciado acciones legales en el año 2001 a los hermanos Juan y Pedro Naguila ­dos jóvenes productores que hasta aquel momento solían engordar cada invierno unas 26 mil cabezas ovinas­, queda todavía un embargo por hasta 11 mil dólares para cubrir los honorarios del abogado del demandante y los costos del pleito. Los hermanos Naguila son los depositarios judiciales de las ovejas, aunque aseguraron a LA REPUBLICA que en el año 2004 una empresa pagó 65 mil dólares en el BROU para hacerse de la hacienda y la lana, también embargada, que está depositada en su establecimiento de la zona de Paso de la Cadena. Por ser depositarios no pueden desprenderse de los lanares, que hace dos meses eran 3.700. En 2005, los Naguila arrendaron el establecimiento, pero por no poder llevarlos a ningún lugar, los dejaron en el predio. «Le avisamos a la Justicia varias veces estos años que en cualquier momento podían desalojarnos las ovejas», aseguró Juan Naguila, señalando que esperan que el remate llegue de una vez por todas. El desalojo se cristalizó el 14 de febrero pasado. Desde ese día, los animales comenzaron a pastorear por los costados de caminos, recorriendo unos 40 kilómetros en un mes y medio. A veces están ellos y casi siempre un pastoreador que difícilmente alcance a vigilar toda la hacienda, ya que por momentos la longitud de ésta es de 20 kilómetros. Además, el pastoreador por la noche vuelve al campo a dormir.

Aseguran que en el último conteo realizado el viernes pasado había mil lanares menos. Hasta ayer no había denuncia policial acerca de esto, pero afirmaron que la realizarían ante la Justicia hoy miércoles.

La actuación policial logró en horas la detención de 20 personas, tres de ellas menores. Los mayores declararon durante tres horas ayer frente a la jueza Julia Staricco y reiteran audiencia hoy. A ellos se sumarán otros tres, ya que anoche se detuvo a un grupo de personas que continuaba llevándose ovejas.

Además de cuatro vehículos confiscados, la Policía tiene en su predio 60 lanares.

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