Tourné: Es necesario pensar en un sistema penal juvenil
En la oportunidad, en una improvisada conferencia de prensa con algunos medios locales y LA REPUBLICA como único medio nacional, la secretaria de Estado se mostró partidaria de implementar un sistema penal especial para los jóvenes delincuentes, con un código especial juvenil, pero además de especializar por áreas a la Policía.
Dijo además que sindicatos policiales «no explican bien» los atrasos surgidos en el pago del servicio 222 y que el Ministerio del Interior está realizando un relevamiento, «Jefatura por Jefatura», de las instituciones que no están al día con el pago. Luego «tendremos una conversación seria con esas instituciones, porque los policías tienen derecho a cobrar las horas que trabajaron» y si los atrasos persisten «no prestaremos los servicios».
¿Qué importancia le da usted a la instalación en Mercedes de la Mesa de Convivencia Ciudadana?
Tiene una importancia clave, porque sólo la gente, participando activamente, es la que tiene los temas más clave, lo que siente, lo que necesita, y sobre todo si son organizaciones como acá, de larga trayectoria. Aquí vimos al Centro Comercial, educadores, representantes del Mides, INAU, de la Justicia, de la Iglesia. Es decir, eso da representatividad para que se esgriman planes junto con la Policía.
Es trabajando en conjunto que se cambian las realidades. Lo demás es una simple chicana de ver quién tiene la culpa, que no lleva a ninguna parte, que no da resultados. Capaz que da algún voto, pero soluciones para la vida de la gente no da.
¿Por qué eligió Mercedes para comenzar?
Me pareció pertinente el planteo de sus preocupaciones que hacía el Centro Comercial. Sobre todo planteaban el tema de los chiquilines delinquiendo. Es un tema ideal para trabajar en conjunto con otras instituciones y me encanta que estén el INAU, el Mides, el juez de Paz y que venga la jueza en lo penal, porque si no nos ponemos de acuerdo entre todos, no anda. Porque entonces lo único que hacemos es: la Policía se queja porque los agarra y el juez los suelta, y la gente se queja, y el quejadero no soluciona los problemas. Lo que los soluciona es que nos pongamos de acuerdo como sociedad de lo que necesitamos.
¿Cómo se actualiza la Policía para contrarrestar el aumento de los delitos cometidos por los jóvenes?
Por un lado el aumento de los delitos a mí pruébemelo, porque no hay aumento de los delitos perpetrado por los muchachos, según nuestros números. Lo que hay es violencia, porque acá aparece lamentablemente el tema de la droga. Hay un aumento de la violencia ejercida al momento de delinquir. La masa en general, podríamos estar hablando de 200 o 300 muchachos. Yo tengo opinión formada sobre el tema. Lo he venido discutiendo con los legisladores. Creo que hay que tener un sistema penal especial para la adolescencia, para los jóvenes que están entre 16 y 18 años, pero con un tratamiento especializado. Estamos en una sociedad que cambió, que se violentizó, y esto no quiere decir dos cosas: hoy la gente cree que los niños que infringen la ley son impunes. Eso no es cierto. Hay penas establecidas en el Código Penal que la Justicia puede y debe aplicar. Segundo, es necesario bajar la edad de imputabilidad para corregir estas situaciones de violencia y delitos. Cosa con la cual no estoy de acuerdo, porque poner hoy a un niño de 15 o 16 años en una cárcel común, es terminar de formarlo como delincuente; por eso hablo que es necesario pensar en un sistema penal juvenil especial que tenga un Código especial juvenil, que no esté mezclado con el Código de la niñez. Hay algunas modificaciones legislativas que enviamos como Ejecutivo al Poder Legislativo. Estuve hablando con los legisladores y me dieron la grata noticia de que podrán estar siendo consideradas en breve.
Varias autoridades policiales han planteado en su momento la necesidad de que exista una separación entre los policías abocados a la prevención y el combate del delito y aquellos encargados de custodiar las cárceles.
El sueño dorado de este gobierno, que no lo va a poder cumplir, dada las condiciones en las que recibió el sistema penitenciario, es aprobar la ley redactada por el doctor Daniel Díaz Maynard que genera un Instituto Nacional de Rehabilitación fuera de la órbita del Ministerio del Interior. Es obvio que quien lo caza no lo puede reeducar.
¿Se está muy lejos de eso?
Estamos bastante lejos. Hemos empezado a dar pasos cuando se aprobó la criticada Ley de humanización carcelaria y cuando el Presidente de la República, el 1º de marzo de 2005, declaró emergencia humanitaria…
¿Eso pasa por una decisión política o también económica?
No. Pasa por muchas cosas. Fundamentalmente por reestructurar el Estado; también supone presupuesto, tener la gente formada como para ser un educador. Yo estoy de acuerdo con eso. Estoy de acuerdo con especializar la Policía. Cuando nosotros impulsamos en el Esquema Integral de Seguridad el policía comunitario, ese policía que está en contacto con la ciudadanía, que conversa, que va a visitar, ese policía no puede reprimir. Igual que el policía que se dedica a la represión de la droga. Va a llegar un momento, y hacia ahí queremos ir, que tendremos una formación básica y varias áreas de especialización. No es lo mismo trabajar como comunitario que trabajar por ejemplo en violencia doméstica, o en tema drogas, o en la custodia de cárceles o en la investigación del delito.
Por eso fue que en el esquema nosotros presentamos dos etapas: una de prevención a través de los policías comunitarios y otra de especialización de las áreas represivas, llámese droga, investigación; y nos ha dado buen resultado. Y tenemos que trabajar hacia ahí, hacia las cárceles especializadas, que va a dar mucho trabajo; no a tener monstruos sino locales más manejables, de acuerdo a las medidas de seguridad que se necesite. Hay que caminar hacia espacios controlables que tengan especialización en el tratamiento de los reclusos.
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