Empresaria de Inmobiliaria de Punta del Este a prisión por estafa
Fue enviada a prisión en Maldonado, una empresaria inmobiliaria de Punta del Este que estuvo detenida en Montevideo, investigada por la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas.
Las investigaciones de un sonado caso aclarado en el año 2006 por esta dependencia, desembocaron en la empresaria averiguada ahora por lavado de dinero.
Por el momento no se pudo probar su participación en ningún ilícito, pero las diligencias terminaron en su procesamiento por estafa en Maldonado.
La mujer, identificada como AAC de 38 años y sin antecedentes, es propietaria de una pequeña inmobiliaria de Punta del Este; entre otros negocios, habría participado en la venta de apartamentos en un edificio de la capital del país y también en Punta del Este, donde se presume puede haberse cometido el delito de lavado de dinero.
Los investigadores de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, procuran saber el origen del dinero utilizado para esos negocios, pero no pudieron probar que la empresaria puntaesteña haya incurrido en algún delito o tuviera conocimiento del origen del dinero invertido, por lo cual, luego que expirara el plazo legal para mantenerla detenida, fue dejada en libertad. Pero de retorno a Maldonado, a las pocas horas fue citada por personal de la Dirección de Investigaciones de la policía local, ya que AAC estaba denunciada por varias personas que habían concretado arrendamientos en Punta del Este para los próximos meses. Quedó inmediatamente detenida y de allí enviada al juzgado penal de 2º turno a cargo del doctor Federico Alvarez Petraglia.
La empresaria, desde hace algunos años tiene un convenio con una alta casa de estudios universitarios de Punta del Este, para alojar estudiantes durante el invierno en un confortable edificio de la parada 12 de la avenida Roosevelt.
La catarata de irregularidades comprobadas, terminó con la mujer ante la justicia que, el viernes la procesó por los delitos de estafa en concurrencia fuera de la reiteración real, y por violación de domicilio. La maniobra en todos los casos era tan simple como «tonta» para pasar desapercibida: la empresaria alquilaba apartamentos sin dar cuenta del negocio a sus verdaderos dueños, pero además, arrendaba el mismo inmueble varias veces sin cumplir con los clientes; incluso, en algún caso se hizo pasar por la propietaria de algún apartamento.
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