Compran las afiliaciones en la mesa de un bar

Preparan una fuerte acción contra la intermediación en Disse

Con fecha 1o de noviembre de 1999, el BPS efectuó un cambio de sistema en la afiliación del trabajador por Disse, por el cual se obliga a afiliarse directamente a la mutualista presentándose personalmente en la empresa en la cual trabaja. Por otra parte, desde el 7 de febrero se dispuso que también el traspaso de una mutualista a otra debe hacerse en la propia sociedad. En base a una denuncia recibida en la sección Llamadas al Director, LA REPUBLICA pudo comprobar que violando la normativa en un bar de la calle Mercedes y Fernández Crespo, funciona una oficina a la vista de todo el mundo, donde un hombre y una mujer se dedican a ingresar a afiliados a las mutualistas.

Averiguaciones efectuadas por LA REPUBLICA, permiten establecer que las personas que se afilian en ese lugar reciben la suma de 1.000 a 1.200 pesos por ingresar a la mutualista elegida, quedando como socio efectivo, sin haber pasado por la mutualista, violando así la Ley de Intermediación e incurriendo en evasión de aportes al BPS y a la DGI.

El único justificativo de este sistema, aparentemente absurdo, radicaría en la necesidad imperiosa de las mutualistas de «inflar» sus padrones.

«Pero lo más absurdo de este sistema, aparentemente insensato, es que el mismo está sustentado por un grupo de seis o siete mutualistas con un enorme déficit en sus finanzas y con segura amenaza de desaparecer o ser absorbidas por alguna de las «grandes mutualistas», senalaron fuentes policiales.

En el bar de mención trabajan a diario una joven y un joven bien vestido que manejan una computadora portátil y un celular, como principales herramientas de trabajo.

Cuesta creer que estas personas se encuentren en ese punto trabajando todo el día, sin ganar un solo peso. Por el contrario, datos recogidos en el lugar indican que además de pagar 1.200 pesos por cada socio nuevo, a su vez, cobran un promedio de 5 cuotas por socio a cada institución. Como se calcula que por esa mesa del bar pasan mil socios por mes, a un costo aproximado de 200 dólares cada uno nos encontramos que perciben unos 200.000 dólares mensuales, en carácter de dinero que ha eludido todas las leyes laborales de aportes legales.

Parecería imposible que las autoridades del BPS que tienen sus oficinas a pocos metros ignoren esta operativa tan extravagante. Pero además de esa mesa del bar montada con todos los adelantos computarizados, por las inmediaciones hay otras 40 personas que se encargan de parar a quien pase frente al edificio de Disse para ofrecerle sus servicios de asesoramiento y ofrecerle dinero si se afilian en tal o cual mutualista.

Lo peor, es que las mutualistas que propician este «negocio» son las que se encuentran con sus arcas más desfinanciadas, no pagan al personal y están atrasados con los insumos indispensables. Las mutualistas que recurren a este sistema, según fuentes del BPS «están plenamente identificadas y son básicamente seis».

Según los investigadores policiales consultados y fuentes del BPS, en torno a esta extrana operativa, funcionan los siguientes grupos de personas:

Promotores

Son personas que se encuentran en los alrededores de Disse y que interceptan a las personas que van a efectuar trámites. Su función es la de inducir al trabajador a afiliarse a la mutualista que ellos representan, abonando cada cambio hasta 1.200 pesos a cada socio.

Concesionarios

Son capitalistas que cumplen la función de «representar» a las mutualistas para efectuar las afiliaciones correspondientes del trabajador, a quien le compran su afiliación y luego se las venden a las IMAC. Es tanto su capital, que días pasados sortearon un auto cero Km. entre los promotores. Dicho sorteo fue sin costo y tuvo como fin incentivar las operaciones. Las mutualistas que recurren a este sistema están violando la Ley de Intermediación lucrativa. Violan la resolución de Disse que obliga al socio a presentarse personalmente a la institución a la cual quiere hacerse socio, libre y espontáneamente. Asimismo se violan pactos con particulares y las mutualistas que apoyan este sistema pagan cuantiosas sumas en negro cuya procedencia no puede figurar, lo cual se agrava aún más en instituciones que padecen un grave deterioro financiero, algunas de las cuales están al borde del cierre.

Con Murro

Para clarificar la operativa LA REPUBLICA consultó a Ernesto Murro, director del BPS, quien sobre el particular senaló que el BPS con anterioridad ya ha sancionado a mutualistas tratando de regularizar este sistema que busca capitalizar el cambio de socios de una mutualista a otra.

Al respecto, hay que senalar que por ley un socio que se afilia no puede cambiarse para otra mutualista hasta el ano, lo que asegura a la empresa que lo capta las primeras 12 cuotas. De estas, la mutualista entrega seis cuotas al promotor quien traspasa tres cuotas al empleado que consigue el socio pagandole a este hasta 1.300 pesos, lo que equivale a dos cuotas. De tal manera, la mutualista y los promotores «trabajan» con la cuota del socio en su primer ano.

En torno a estos episodios, senaló Murro que ya en otras oportunidades se han producido procesamientos por afiliaciones «truchas», aunque sostiene que el BPS tendría que haber hecho más. Existieron otras intervenciones judiciales que derivaron en procesamientos por falsificación de firmas e inventar empresas.

Asimismo, senaló Murro las sociedades mutuales tienen un total de 580.000 trabajadores afiliados por Disse, cantidad que suele mantenerse estable, de los cuales unos 10.000 entran y salen por mes.

Es precisamente esa masa fluctuante que cambia de mutualista la que captan los promotores e intermediarios ambulantes en las puertas de Disse.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje