Los violentos. Con piedras, cuchillos y revólveres, protegían a "el Pucho"

Turba del barrio "Fuerte Apache" agredió policías y dañó patrullas

Un oficial y tres subalternos de Policía fueron ayer atacados a pedradas. También destrozaron el parabrisas delantero y una ventana lateral de un móvil de radiopatrulla, y causaron daño a un grupo de motos de la GEO.

Todo sucedió cuando una turba trataba de «frenar» el operativo de las fuerzas de choque que buscaban a un delincuente que cumplió la mayoría de edad, apodado «el Pucho», y que cuenta con un frondoso prontuario de infanto-juvenil, quien continúa con sus andanzas.

El operativo, llevado adelante por el personal policial, que contaron con el apoyo de Radio Patrulla, comenzó cuando «el Pucho» fue visto en los aledaños del barrio por policías.

Estos inmediatamente solicitaron apoyo para las calles 33 Orientales y Batalla de las Piedras. Hacia allí se dirigieron efectivos policiales, ante lo cual el sujeto huyó en dirección al barrio P3.

Una vez en el vecindario, se dirigió a la casa de su madre, y al llegar la Policía, la mujer lo «protegió» y se interpuso entre los efectivos y su hijo. Decidida a impedir que se lo llevaran, comenzó a proferir gritos para que los «compañeros» de «el Pucho» la escucharan. Los compinches comenzaron a salir como hongos de sus casas acudiendo al auxilio de la madre del delincuente.

 

Más de 100 personas enardecidas

Los vecinos la emprendieron contra la Policía, protegiendo a su amigo delincuente.

La turba, que comenzó a lanzar piedras y palos, también estaba munida de armas blancas, y de algunas armas de fuego que no llegaron a utilizar.

Debido a la intensa pedrea se registraron varios heridos y destrozos de los vidrios de una patrulla y de varias motos.

Ante lo difícil de la situación, se hizo necesaria la presencia de más unidades policiales para calmar los ánimos.

Cuatro efectivos policiales eran las primeras víctimas de la «infernal» pedrea. Tras la llegada de refuerzos policiales, los enardecidos «defensores» dieron la voz de alerta y se replegaron a sus escondites.

«El Pucho», que se quedó sin defensa junto a su madre, fue finalmente reducido, posteriormente detenido y trasladado a la Seccional 2ª. Autoridades confiables explicaron a LA REPUBLICA que el delincuente es poseedor de más de quince arrebatos y robos, los cuales van desde arrebato de carteras a señoras que esperan el ómnibus hasta los robos de dinero y mercadería de varios proveedores de comercios del Barrio P3, además de ser imputado de amenaza de muerte contra efectivos del kiosco policial.

 

Cuando todo hacía presumir que los ánimos se habían  tranquilizado, sorpresa…

Luego del alejamiento de los efectivos y el retorno de una aparente calma a la zona, un grupo de enfurecidos vecinos se acercó al kiosco policial allí ubicado. Comenzaron a arrojar piedras contra los vidrios de las ventanas e intentaron derribar la puerta, y prenderlo fuego.

El policía allí apostado de guardia, que no había intervenido en el operativo, debió solicitar inmediato apoyo.

Varios móviles policiales convergieron nuevamente en el área con el fin de alejar a los revoltosos que, al ver la cantidad de efectivos que arribaban, se replegaron.

En las filmaciones policiales quedaron registrados todos los hechos, y en estos días se llevarían a cabo otras detenciones, teniendo en cuenta que las personas que protagonizaron los incidentes fueron identificadas plenamente.

A «el Pucho», de 18 años, no se le ha podido comprobar su responsabilidad en varios delitos cometidos como mayor de edad.

En cuanto a los heridos, se informó que fueron llevados posteriormente al hospital Escuela del Litoral, aunque sus heridas no revestían gravedad aunque algunas eran delicadas. Del lado de la turba no se reportaron heridos.

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