DELINCUENTE FUGO DEL JUZGADO A LA CARRERA
Un joven delincuente ganó en las últimas horas el título de «gran veloz» al darse a la fuga, corriendo, de la sede judicial de Rosario, en la zona este del departamento de Colonia. Se refugió en una zona de montes y de ahí, increíblemente, «se hizo humo». La Policía lo busca en todo el país y hasta el cierre de este informe no había ni el más mínimo rastro del muchacho.
Julio Enrique Mansilla Cabrera, de 24 años, es desocupado, sin domicilio fijo y tiene varios antecedentes por delitos contra la propiedad.
Fue detenido en averiguaciones por varios robos contra comercios de la zona y, en el momento de su evasión, se hallaba en una oficina del Juzgado Letrado rosarino, donde le tomarían declaraciones. Como cualquier detenido, estaba con custodia policial.
Cuando todo parecía tratarse de un trámite más, de los tantos que a diario suceden en una sede judicial, ocurrió lo imprevisible.
Una funcionaria administrativa salió de la habitación y tras ella, con sorpresivos y elásticos movimientos, como un gato, salió Mansilla Cabrera sin que nadie pudiera contenerlo.
Una carrera de película.
Más rápido que la luz, el detenido consiguió llegar al patio de Juzgado y, en dos saltos más, alcanzó la calle.
El recinto, a esa altura de los hechos, era un hervidero de gritos. Los uniformados, apenas se repusieron de la sorpresa, salieron a la captura del delincuente, pero Mansilla Cabrera demostró estar apto para alguna próxima Olimpíada, ya que a las zancadas le sacó abundante ventaja a sus perseguidores y llegó al arroyo Colla.
Allí se internó en los montes, en proximidades de la Ruta 2, y de ahí en más nadie volvió a verlo.
Jefatura de Policía de Colonia dio a conocer un comunicado en el que informa que el delincuente «vestía bermuda marrón y remera verde, es de complexión física mediana y cutis morocho».
Es buscado en todo el territorio nacional, sin resultado. En la interna policial se investiga con preocupación cómo pudo Mansilla Cabrera burlar la guardia en el Juzgado.
Los vecinos de Rosario no salen de su asombro y preguntan cómo pudo ese detenido también «desaparecer» del interior de un monte.
«Parece una película, pero fue real», comentan los rosarinos, boquiabiertos.
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