La clínica del espanto
Miles y miles de fetos, órganos, ojos, cerebros, partes irreconocibles del cuerpo humano, todos pertenecientes a niños muertos durante operaciones y extraídos para investigación científica, sin que sus padres lo supieran.
Un espectáculo horroroso que emergió cuando el abogado Michael Redfern y sus colegas comenzaron a indagar, a pedido del gobierno de Londres, los procedimientos de uno de los hospitales pediátricos más destacados del Reino Unido. «Esta investigación conmovió profundamente mi vida. Jamás olvidaré lo que he visto», dijo ayer Redfern.
El abogado se sintió desfallecer frente a la cabeza de un niño de 11 años, conservada junto al cuerpo entero de un pequeño que nació muerto. «En este hospital fueron extraídos órganos sin permiso desde 1970 en adelante: la línea predominante era que, tras la muerte, resultaba mejor tener tejidos, órganos y cuerpos para investigación, en vez de permitir a los padres cremar o enterrar a sus hijos», añadió.
En consecuencia, miles de madres y padres no sepultaron, como creían, a sus hijos, sino cajones vacíos, cuerpecitos desmembrados y descuartizados por los bisturíes de los cirujanos. «Frente a los menores muertos no se mostró ni el mínimo de los respetos», dijo Alan Milburn, ministro de Salud de este país.
El ministro leyó a los Comunes el informe final de Redfern e hizo referencia a las frases escalofriantes halladas en los contenedores de los restos. «Monstruo hinchado», había escrito en uno que contenía un feto y un médico hasta lo había bautizado «Humpty Dumpty», el nombre de un personaje infantil obeso.
En el centro del escándalo del Hospital Alder Hay sobresale el nombre del profesor Dick Van Velzen, clínico de patología del hospital de Liverpool, desde 1988 a 1995. «Durante su permanencia en el Alder Hay –explicó Redfern– la cantidad de órganos extraídos aumentó dramáticamente. Van Velzen reinterpretó la ley, la violó, la distorsionó para poder hacer lo que quería. A este hombre no se le puede permitir ejercitar la medicina nunca más».
Actualmente el profesor se encuentra en Holanda pero también es investigado en Canadá, adonde se trasladó con sus muebles y parte de sus macabros hallazgos, luego de su período en Liverpool. Redfern no excluyó que también intervenga la policía británica y el inspector de Merseyside Police, Mike Tonge, dijo que tomará las iniciativas debidas, luego de la lectura del informe.
La asociación que reúne a los médicos se reunirá el viernes para solicitar la inmediata suspensión de Van Velzen. La investigación descubrió que en Inglaterra son más de 104 mil los órganos conservados por motivos de estudio en hospitales y facultades de medicina. (ANSA)
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