Cualquier cosa. Si no encuentran efectos de valor rompen todo.

Saqueadores destrozan  escuelas en Paysandú

Una de las bandas de saqueadores compuesta exclusivamente por menores de edad rompió ­en las últimas horas­ todo a su paso en una escuelita de barrio, la 26, que enfrenta serias dificultades económicas para sobrellevar el día a día.

Ventanas, puertas, vidrios, no se salvaron, y además se llevaron todo lo que pudieron: lápices, borradores, entre otras cosas.

Pero esta no fue la primera vez que algo similar sucedió, por lo que las autoridades de la enseñanza y de la Policía están preocupadas, porque el vandalismo y robos de escuelas y liceos han aumentado en Paysandú.

Estos grupos organizados de personas entran buscando objetos de valor y, como no los encuentran, descargan su furia rompiendo a puntapiés e incendiando bancos, y destruyendo con gran alevosía el resto del mobiliario, como los pizarrones que son «partidos al medio» y cortados con sevillanas o cuchillos. Los centro de enseñanza son visitados casi semanalmente por los saqueadores que ocultándose en la oscuridad de la noche saltan el muro y rompen alguna ventana con el fin de ingresar al recinto educativo a buscar dinero o electrodomésticos.

Debido a esto, los responsables de los locales saben que son un punto fijo, por lo que no dejan nada de valor y cada tarde, cuando las clases terminan, se llevan para sus hogares todo aquello que pueda resultar una tentación para los ladrones, que buscan «cosas de valor» para venderlas y comprar pasta base.

La policía no da abasto y aseguran que es muy difícil controlar cada una de las escuelas y liceos diseminados en distintos puntos de la ciudad, muy apartados muchas veces del centro de nuestra ciudad.

Además, los centros educativos tienen patios grandes, con mucha vegetación, lo que complica aún más la labor de los policías que no pueden estar entrando escuela por escuela y liceo por liceo para constatar que no haya entrado nadie. Las autoridades policiales explicaron a LA REPUBLICA que los patrullajes son constantes, pero los menores (muchas veces drogados) tienen tiempo para esconderse tras los muros de los centros educativos mientras el patrullero pasa lentamente en vigilancia. En el caso puntual, los menores como no encontraron lo que buscaban (dinero), rompieron a pedradas los vidrios del local. Cuando salían de allí fueron detenidos in fragantti por personal policial de la Seccional 1ª en el marco de una recorrida efectuada por la zona de Cerrito y Capitán Francisco Bicudo, un niño de 6 años y otro de 8.

Estos salían de la escuela y se llevaban una caja de zapatos con borradores, un mantel de tela y lápices, siéndoles incautado. Se constató la rotura de un vidrio del lugar. Todo lo sucedido fue informado a la Justicia Penal, que dispuso la entrega de los menores a sus responsables y los objetos al centro de estudio damnificado.

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