Reclamo por seguridad
Prácticamente despoblada, la zona suburbana de Montevideo, conocida como Cuchilla Pereira, se caracteriza por sus habitantes. Familias humildes, en su mayoría trabajadores rurales, que se sienten desamparados ante la falta de seguridad.
El pasado 8 de diciembre, Florencio Correa Gularte fue víctima de un atraco perpetrado por dos malvivientes que lo hirieron con una escopeta calibre 12. La gravedad de las heridas, a la postre, resultó mortal. A casi dos meses de perpetrada la rapiña, sus hijos Walter y Marcelo exigen justicia. La Policía aún no pudo dar con el paradero de los asaltantes devenidos homicidas.
Walter Correa dijo a LA REPUBLICA que los habitantes viven en una situación de «permanente inseguridad», debido a la falta de móviles policiales que patrullen la amplia zona que, por sus características, descampada y con casas cada cientos de metros, «se transforma en el blanco perfecto para los maleantes».
«Apenas hay un patrullero de la Seccional 21º para cubrir todo el lugar durante el día y ni siquiera llegan hasta el puente que es el límite que tiene que cubrir. A las 20 horas, el móvil se retira dejando la zona totalmente desprotegida.
Por la noche, estamos expuestos a cualquier cosa», afirmó. Siempre según la versión de Correa, quien encontró a su padre herido cerca de las 6 de la mañana del viernes 8 de diciembre, este presentaba heridas ocasionadas por una escopeta calibre 12.
«Eran las 6 de la mañana cuando concurrí a su casa», relató Walter, «los asesinos le habían tapiado las ventanas con chapas y la puerta principal estaba atada. Le dispararon cuatro tiros y le cortaron la luz y el teléfono para que no pidiera auxilio. Yo mismo lo llevé a la asistencia de Las Piedras, de donde fue trasladado al Hospital de Clínicas . Allí estuvo internado hasta el 15 de diciembre».
Fue dado de alta, pero a raíz de la entidad de las heridas recibidas, debió ser internado nuevamente e intervenido quirúrgicamente. Correa se mostró extrañado por la versión dada por la Policía en su oportunidad ya que, según él, tiene varias imprecisiones. «No es cierto que mi padre fue encontrado a las 9 de la mañana y trasladado por efectivos policiales al centro hospitalario.
Tampoco se hizo referencia a que le cortaron la luz y el teléfono para que no pidiera auxilio. Tampoco es cierto que los asesinos entraron a su casa. Mi padre fue baleado desde afuera», señaló el denunciante.
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