Matan a un joven a balazos cuando iba en moto a su casa
Un joven de 27 años fue ultimado de dos disparos en un extraño episodio ocurrido en las primeras horas del domingo, en una esquina del Cerrito de la Victoria.
Diego Martín Carrión Carballeyra, quien era padre de un niño de un año y medio, viajaba a las dos de la mañana en su moto junto a dos amigos que lo hacían en otro birrodado, camino a su casa, ubicada en la calle Cayambé.
Las dos motos iban por la calle Joaquín Artigas, cuando al llegar a la intersección con Sorata, a una cuadra de la casa de la víctima, el vehículo donde iban los dos amigos de la víctima fueron los primeros en pasar.
En ese preciso instante es que escucharon varias detonaciones de arma de fuego y vieron la silueta del hombre que estaba disparando.
Dos de los disparos hicieron blanco en Carrión Carballeira y el más grave era el que tenía en el pecho; la otra herida era en la pierna izquierda. De inmediato pidieron ayuda y lo trasladaron al Hospital Filtro, donde se le diagnosticó «herida de arma de fuego en tórax y muslo izquierdo», siendo trasladado a la Médica Uruguaya, donde a la hora 05.40 de hoy se produjo su fallecimiento cuando estaba siendo intervenido quirúrgicamente.
Vecinos y amigos de Diego no dan crédito a lo ocurrido. Dijeron que era un muchacho muy trabajador y no entienden quién y por qué le disparó.
El caso, en un primer momento, lo trabajó la Seccional 12ª, donde trascendió que se desempeñaba el hermano de la víctima, aunque luego se supo que si bien este es policía, trabaja en otra dependencia; luego, el caso lo tomó la División de Homicidios.
Socorrió a un amigo y terminó herido
Un adolescente de 17 años resultó herido de bala al intentar socorrer a un amigo que estaba siendo robado. El muchacho hablaba con su amigo por celular cuando se dio cuenta de que lo estaban robando y como estaba cerca salió corriendo para ayudarlo, siendo herido.
Eran las 11 de la noche cuando JRRS, de 17 años, dialogaba vía celular con un amigo que se encontraba en la esquina de Enrique Amorim y Julio Suárez. En ese momento escuchó que su conocido era abordado por delincuentes para asaltarlo. Por encontrarse próximo al lugar corrió en ayuda de su amigo y al llegar a Saint Clement y Amorim se encontró con su amigo, oportunidad en que ambos fueron obligados a correr ya que cuatro hombres armados con pistolas les efectuaban disparos, uno de los cuales alcanzó al solidario joven.
En el lugar se hicieron presentes efectivos de Radio Patrulla, que trasladaron al adolescente a la Policlínica Capitán Tula, constatándose que presentaba una «herida de arma de fuego con orificio de entrada, sin orificio de salida, en tercio superior de muslo izquierdo», siendo derivado a un nosocomio privado.
Trabajador con mala suerte
Un hombre de 34 años que ayer de mañana esperaba un ómnibus para ir a trabajar resultó herido de bala, como se dice en la jerga popular, «sin comerla ni beberla». El trabajador vio que se generaba una pelea entre dos grupos de hombres y cuando se quiso acordar uno de los individuos empezó a efectuar disparos y él terminó baleado.
Todo ocurrió minutos antes de las ocho de la mañana en Santa Lucía y Faramiñan.
En la parada allí existente estaba HRRM, de 34 años, quien esperaba el ómnibus para irse a trabajar.
Cerca de allí hay una cantina, a la cual varios desconocidos ingresaron en estado etílico exigiendo que les sirvieran algunas rondas más. Esto llevo a que los parroquianos del lugar los expulsaran del local, armándose una trifulca entre ambos bandos, hasta que en un momento un joven que había llegado con los primeros extrajo un arma de fuego, disparando varias veces, siendo herido el trabajador que se encontraba esperando el ómnibus. Fue derivado inmediatamente a Casa de Galicia, donde se le diagnostico «herida de bala en femoral derecho».
Bala perdida
Un hombre de 41 años resultó herido en uno de los denominados y clásicos casos de «balas perdidas», en este caso ocurrido por la noche en una esquina del Cerro.
A las once de la noche ingresó por sus propios medios al dispensario del Cerro Carlitos Vargas Avila, presentando «herida de bala en tórax derecho con orificio de entrada sin salida», siendo derivado a un nosocomio público.
Al ser indagado, el hombre expresó que caminaba por Capurro y al llegar a la esquina con Carlos María Ramírez sintió un golpe en el pecho. Al tocarse vio que sangraba, trasladándose al centro asistencial, ignorando quién lo hirió o de dónde vino el disparo.
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