Un voraz incendio lleva arrasadas más de 40 hectáreas en Guazuvirá
Más de 40 bomberos, además de funcionarios de la comuna canaria con maquinaria pesada y los tripulantes de los helicópteros provistos con helibaldes, trabajaron denodadamente desde las tres de la tarde, aunque por momentos la situación se tornaba incontrolable por el viento y porque existían varios focos ígneos que se desplazaban de distintas formas, unos por ejemplo a nivel rastrero y otros de copas.
La situación en determinado momento, cuando eran aproximadamente las cinco de la tarde, pareció poder controlarse, pero en ese momento el viento cambió radicalmente de rumbo e hizo que las llamas se propagaran a una velocidad muy importante.
Hasta ya entrada la noche una de las principales preocupaciones de los soldados del fuego era evitar que las llamas llegaran a las casas y principalmente a un aserradero que era lo que estaba más cerca, pues de ocurrir eso la situación se tornaría en un verdadero infierno, para lo cual entonces se montó un operativo con un plan de contingencia por si se daba dicha circunstancia extrema.
Todo comenzó a las dos y media de la tarde entre los kilómetros 59 y 60 de la ruta Interbalnearia y, según se estima, en primera instancia se debió a la quema irresponsable de residuos, lo que sumado a la gran sequía, la presencia de cáscaras y hojarasca, fueron una combinación explosiva.
En un primer momento se dio cita personal del destacamento del balneario Jaureguiberry, comprobando que ya se trataba de varios focos ígneos en montes de renuevo de eucaliptus, en montes de pino y en zonas de mugre en general, ante lo cual pidieron apoyo a los destacamentos de Parque del Plata y Solymar, encontrándose en esos momentos tres coches bomba trabajando en el lugar.
En determinado momento y cuando todo hacía prever que la situación sería controlada, hubo una virazón en el viento, lo que generó una gran propagación, agravando la situación, por lo cual se solicitó el apoyo a la Intendencia Municipal de Canelones, qu0en envió además de personal, maquinaria pesada y un camión cisterna. La labor de la maquinaria pesada era realizar barricadas para levantar cortafuegos que son elementos muy importantes en estos casos.
Pero se necesitaba más ayuda y por ello arribó al lugar personal del Cuartel Centenario de Montevideo y dos helicópteros de la Fuerza Aérea, con helibaldes, que se encargan de recoger agua de distintos recursos naturales y la arrojan en los principales focos.
Ya entrada la noche los soldados del fuego seguían trabajando pero la situación era muy compleja por la oscuridad, además del imponente humo que emergía de la zona y por la gran cantidad de focos que se habían generado a raíz del fuego en las copas y la incidencia del viento.
Las informaciones primarias hablaban de que ayer, hasta entrada la noche, el fuego había arrasado más de 40 hectáreas de montes de eucaliptos, de pinos y de pastizales, pero por suerte no había llegado a ninguna edificación que era el principal temor y para lo cual estaban trabajando incesantemente a tres frentes.
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