Traslado polémico
Canelones
Hace cinco años, Bautista fue ascendido a comisario. En aquel entonces fue designado al frente de la Seccional 26 de Paso Carrasco, y tras cuatro años pasó a la comisaría de Ciudad de la Costa. Allí encabezó importantes procedimientos que, entre otros asuntos, permitieron detener a personas vinculadas al tráfico de drogas.
En ese sentido, el pasado domingo comandó un operativo en el que se incautaron efectos robados en viviendas, cocaína y elementos utilizados para el fraccionamiento de la droga. A raíz de este caso, un hombre de 35 años terminó procesado con prisión por suministro de estupefacientes y receptación.
En la tarde de la víspera, 48 horas más tarde del exitoso procedimiento, Bautista recibió un escueto fax del jefe de Policía, quien por ese medio le informó que a partir de hoy prestará funciones en la pequeña ciudad de Montes, ubicada en el límite con Lavalleja.
Según señalaron a LA REPUBLICA distintas fuentes policiales consultadas ayer, la decisión de Pereyra no sorprendió al comisario perjudicado ni al personal subalterno de la Costa, pues todos ellos estaban al tanto de lo que calificaron como una «persecución» contra Bautista por parte del máximo jerarca policial canario.
«Amigos» del jefe
Los informantes señalaron que hace aproximadamente un mes, el comisario de la Seccional 18 detuvo a un farmacéutico que había golpeado a un vecino. Al ser trasladados a la dependencia costera, el comerciante le advirtió a los policías que era «amigo del jefe». De todos modos, el juez letrado de la Costa decretó su procesamiento sin prisión por «lesiones». Según las fuentes, a raíz de este hecho Pereyra se habría comunicado telefónicamente con Bautista para transmitirle su «fastidio» con la detención y recriminarle que «tenía la cancha flechada».
Luego de ese día, las relaciones entre ambos jerarcas policiales empeoraron. «El hermano del jefe y encargado de la zona costera, Milton Pereyra Roldán, enviaba diarios informes a Canelones sobre su trabajo. Era una clara persecución», revelaron fuentes de jefatura.
Pocas semanas después, los subordinados del comisario trasladado ayer detuvieron a un hombre que había atropellado con su vehículo a una niña.
El automovilista, que resultó procesado sin prisión por lesiones, «también era amigo del jefe», aseguraron los informantes, quienes remarcaron que ese episodio «fue la gota que derramó el vaso».
«Mis motivos»
Además de trasladar a Bautista a Migues, considerada como una «seccional castigo» entre los funcionarios policiales, Pereyra dispuso que la seccional de Ciudad de la Costa quede al mando del subcomisario Marte Luna.
Anoche, LA REPUBLICA se contactó con el inspector principal Pereyra Roldán para conocer las causas del traslado. «Tengo mis motivos», aseguró, y se negó a brindar detalles. «Los traslados no son discutibles en la prensa, son asuntos internos de la institución», concluyó.
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