"Agobio, dolor, destrucción y muerte" luego del temblor

El Salvador recibió ayer la ayuda uruguaya

Enviado Especial a El Salvador

Como lo dijo a LA REPUBLICA, Otoñel Pérez, de la Secretaría de Prensa del presidente Francisco Flores, «de resurgir de entre las cenizas del agobio, el dolor, la destrucción y la muerte». En la clara fisonomía étcnica maya se percibe congoja y tristeza, pero no un dolor resignado sino un dolor dispuesto a luchar para recuperar lo destruido por el sismo que alcanzó 7,9 de la escala Richter. Es por eso que se lanzó la campaña «Pueblo Valiente», que involucra a toda la nación centroamericana.

El presidente Francisco Flores rogó a la comunidad internacional, a través de los medios de prensa, «más ayuda humanitaria para mi pueblo». El mandatario explicó a los comunicadores que necesita por semana, para atender las prioridades más urgentes, «60 toneladas de alimentos, medicinas y abrigo para los damnificados. Y hasta el momento me han llegado 90.

Lo que falta tratará de ponerlo el pueblo salvadoreño, pero esperamos mayor ayuda de la comunidad internacional, la cual ha comenzado a contribuir desde el primer momento». Así lo testimoniaba un hangar repleto de víveres, ropas y medicamentos que desde distintas partes de América y el mundo llegaron a la base aérea de Comalapa. Allí también llegó la Fuerza Aérea Uruguaya, transportando una usina potabilizadora portátil de agua que abastecerá a la golpeada población de Tepecoyo, en la Provincia de Libertad, cuyos siete mil habitantes están sin agua potable. También llegó en el avión Hércules-C 103, una importante cantidad de leche en polvo, fideos y otros alimentos no perecederos.

El presidente Flores, en rueda de prensa explicó que «ya ha pasado el tiempo de la emergencia, en la cual la prioridad era salvar vidas. Ahora llegó el tiempo de la reconstrucción de lo destruido por el temblor de tierra».

El mandatario salvadoreño junto a dos de sus asesores explicó la puesta en marcha del denominado operativo «Pueblo Valiente», cuya misión será garantizar que «la ayuda humanitaria llegue a los damnificados con eficiencia y transparencia». Y de esa forma partió ayer, domingo 21, un convoy de vehículos cargados de alimentos y abrigos, al tiempo que se entregaba en cada alcaldía de las zonas afectadas una importante partida de dinero, para distribuir unos 600 colones (70 dólares) y herramientas, para que aquellos cuyos hogares fueron afectados por el terremoto puedan ir reconstruyéndolos».

Explicó el titular del ejecutivo salvadoreño que «hemos creado el operativo Pueblo Valiente, para descentralizar los recursos y que sean las alcaldías las que manejen la ayuda a los damnificados. Nuestra meta es entregar la ayuda internacional en cada municipio a las 72 horas de recibida, para que este proceda a su distribución».

 

La UPA uruguaya

Cabe señalar que la unidad aérea militar uruguaya, Hércules, partió el pasado sábado desde Montevideo, llevando la usina potabilizadora (UPA) y tres toneladas de ayuda humanitaria.

La tripulación encabezada por el coronel Gustavo Sclavo y la nave comandada por el teniente coronel Miguel Dubrich, hizo escalas en Santiago de Chile, Lima, Panamá y arribó, tras 22 horas de viaje a la base aérea de Comalapa, al sudeste de San Salvador.

Allí, la comitiva y los periodistas fueron recibidos por el embajador uruguayo ante dicha nación, Enrique Delgado, y por su secretario, Mauro Mastalli. En la presente jornada se hará la entrega oficial de la usina potabilizadora al gobierno salvadoreño, para luego realizar una recorrida por las zonas afectadas por el movimiento telúrico.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje