UN SABADO CONFLICTIVO
Una calificada fuente policial relató el motín aportando elementos no manejados hasta el momento y relativizando los supuestos excesos policiales en la represión.
Como informáramos, los hechos se gestaron el sábado 1º, cuando un recluso reclamó medicamentos.
El enfermero del establecimiento carcelario distribuyó la medicación y como el recluso Carlos Fracuelli se encontraba durmiendo, otro recluso, Raúl Cornelli, se comprometió a entregárselo. Al despertar Fracuelli comenzó a reclamar los medicamentos en una situación que comenzó a subir de tono.
Algo que obligó a que el enfermero regresara al establecimiento carcelario a entrevistarse con ambos reclusos, ya que su compañero decía no tenerlos. Cuando los policías intentaron llevarlo al Pabellón B, se produjeron nuevos cruces de palabras y forcejeos, haciendo inútiles los esfuerzos por convencerlos para que depongan su actitud e ingresen a la celda. Ante la resistencia, los reclusos son esposados, y como se negaban a caminar, fueron alzados por los policías. «Al pasar por la oficina de guardia» comentó esta fuente policial «comenzaron a gritar: los milicos me pegan». En una situación que contagió al resto de los encausados. En esa oportunidad los hechos no pasaron a mayores aunque los dos reclusos, ya en la celda de aislamiento, continuaron gritando hasta aproximadamente las 2 de la madrugada.
Los insultos iban dirigidos fundamentalmente al Comandante de la Guardia: «te queda poco, negro de mierda». «Te vamos a sacar, igual que al cabo Rivero» (que actualmente se encuentra con licencia médica). En la madrugada, estos reclusos dejaron de gritar y la situación pareció calmarse.
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