Secuelas del motín. Sucedido en la Cárcel de Mercedes hace 15 días.

Policías fueron amenazados por familiares de reclusos

El domingo 2 a las 22.10 horas, la policía inicia el recuento de presos. Una tarea habitual, supervisada por el sub comisario Ruben Martínez. «Ese día varios reclusos no retiraron comida», comentó esta fuente.

Fracuelli se negó a salir de su celda cuando se produce el recuento, aduciendo que se encontraba realizando huelga de hambre, obligando a los policías a sacarlo alzado. En ese momento comienza nuevamente a gritar y a golpearse contra las rejas y las paredes, por lo que los policías lo sacan al patio, y para evitar que siga lastimándose lo apretan contra el suelo. Paralelo a ello, Cornelli comienza a gritar, agitando a los otros presos, que empiezan a golpear las rejas. Esto llevó a que varios reclusos quemaran algunos elementos en el Pabellón B.

Cuando llegaron los Bomberos e intentaron apagar el incendio, fueron repelidos con una lluvia de piedras, ladrillos y trozos de pared, las cuales llegaron hasta la calle 18 de Julio, que debió ser cerrada al tránsito vehicular.

«El motín se disuelve en el pabellón C. Habían roto la reja del C que comunica con el patio de recreo». En un trabajo de distracción, pues su intención era huir por la parte trasera de la cárcel.

Semana de secuelas

Mientras se producía el motín, un grupo de familiares de los reclusos se congregó frente a la cárcel. Allí un policía escuchó que algunos planeaban organizarse para ir hasta la casa del comandante de Guardia para apedrearla, y que incluso manejaban la posibilidad de incendiarla, por lo que se determinó una guardia especial para brindarle seguridad. Pero la situación no terminó allí, una de las hijas de este funcionario policial fue amenazada, por lo que, junto a su marido, decidieron viajar por unos días a la casa de un familiar en Palmitas.

Las amenazas, lejos de decaer aumentaron. Días después, cuando fue difundido el informe del Comisionado Parlamentario donde se acusa al comandante de la Guardia, cabo Dutra, de tener «una actitud provocadora» hacia los reclusos, el teléfono de su casa comenzó a sonar recibiendo toda clase de amenazas. A diferentes horas del día, incluso de madrugada, amenazando incluso a su familia. Según pudimos saber, Dutra denunció esta situación esta semana en el Juzgado de Mercedes, acusando a las familias Salvatierra y Guimera de ser quienes amenazaron a su hija «de darle una golpiza».

La versión que los presos dieron al Comisionado Parlamentario habla de golpizas y que Dutra «en más de una ocasión se habría presentado con aliento alcohólico».

Desde filas policiales se habla de que estos brotes violentos en alguno de los presos se deben al síndrome de abstinencia a las drogas.

La difusión del informe realizado por el Comisionado Parlamentario, según esta fuente, perjudica a las filas policiales y fue el desencadenante para que, durante toda la semana, familiares de los presos, o ellos mismos, desde el teléfono ubicado en la Cárcel, llamaran a la casa de los policías para amenazarlos.

El diputado Roque Arregui explicó que la difusión del informe del Comisionado Parlamentario se encuentra dentro de lo previsto legalmente. «El Comisionado Parlamentario hizo un informe, lo elevó al Parlamento y, a partir de ese momento, es público». Explicando que el doctor Alvaro Garcé «dio una versión de los internos. Después será el Ministerio del Interior y el Poder Judicial quienes resolverán al respecto».

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