Cuatro irlandesas eligieron morir y dejaron de ingerir alimentos
Un pacto suicida en nombre de Dios para no ingerir alimentos fue la causa de la muerte de cuatro distinguidas mujeres irlandesas, quienes se sometieron a una larga agonía, según concluyó hoy la Policía a seis meses del hecho, ocurrido en Leixlip, cerca de Dublín.
Las mujeres, tres hermanas y una tía, transcurrían una vida reservada, alejadas de los chismes propios de un pequeño pueblo.
Rara vez salían de la casa de dos pisos que habían alquilado, pero eran conocidas en el barrio por la imagen tridimensional de Jesús que «miraba» desde la ventana a los transeúntes, con la mano derecha alzada, en signo de bendición, y la izquierda en el corazón.
Las gemelas Catherine y Ruth-Bridget Mulrooney, de 51 años, la hermana de ellas, Josephine, de 47, y la tía de todas, Frances, de 82, eran fervientes católicas, pero nadie pensó en Leixlip que la fe las llevaría a tanto. Según el informe difundido en la oficina del médico legal, las mujeres «ayunaron hasta la muerte en nombre de Dios».
El deceso fue lento, atroz, y cuando la última de ellas falleció, los cuerpos permanecieron en la vivienda durante un mes. Trevor Burns, el dueño del inmueble, descubrió el macabro caso cuando se acercó a la casa preocupado por la falta de pago del alquiler.
El hombre debió mover una heladera ubicada en la puerta para despejar el paso y encontró el cadáver de una de las mujeres.
Luego, la Policía halló los otros. Las autoridades reconstruyeron la tragedia también gracias a algunas cartas-diario que una de las hermanas escribió durante la agonía. El pacto suicida tenía como fin pasar a mejor vida con un ayuno en «honor al Señor», pero para Ruth-Bridget el miedo se estaba convirtiendo en insoportable, al punto que pidió a su hermana Josephine una dosis de morfina.
«Escúchame, por favor. Ninguna de nosotras había imaginado que la agonía fuera tan atroz y lenta. Las cosas pueden empeorar, nos espera un infierno lento, con pérdida de la vista y grandes sufrimientos. Pensamos en una salida más humana…», escribió la mujer luego de 36 días de ayuno.(ANSA)
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