Motín en Mercedes. La cárcel quedó "casi" destruida

Garcé: "Violencia sorpresiva"

El comisionado parlamentario emitió un informe sobre el motín en la Cárcel de Mercedes. El doctor Alvaro Garcé recabó la versión de los reclusos y de los funcionarios policiales, surgiendo diferentes enfoques de la situación que desencadenó en los disturbios.

La Cárcel de Mercedes «es un antiguo edificio» con localidad para 60 plazas, y que «aloja actualmente 79 internos», explica Garcé. Agregó que en la recorrida realizada se «constató gran cantidad de vidrios rotos en el local de Jefatura y trazas de fuego, de importantes dimensiones, en dos sectores de la cárcel». Por la gran cantidad de piedras encontradas en diferentes partes expresó: «Nos ilustró sobre la magnitud de la explosiva protesta. Por otra parte, la cantidad de internos con lesiones (contusiones de diversa entidad, incluyendo agresiones en el rostro y algún caso de fractura en antebrazos) nos dio la pauta de la violenta acción policial de respuesta».

 

Lo que dicen los policías

El director de la Cárcel de Mercedes, comisario Malvín Odriozola en un informe elevado a la Justicia indica que «al realizarse el recuento de encausados por parte del sub comisario Ruben Martínez con personal, se ingresa a celda de recluidos, estando allí alojados Carlos Fracuelli y Raúl Cornelli» y que al solicitarle «que saliera de la celda el mismo, se niega dirigiéndose con palabras fuera de lugar, comenzando los dos encausados a gritar «Me pegan, me están pegando de gusto», provocando la ira de los otros presos del recinto que comienzan desde sus respectivos pabellones a golpear las rejas, amotinándose, y comenzando a incendiar los colchones en las puertas de los accesos a pabellones, lanzando a su vez piedras con dirección a la guardia, rompiendo en su totalidad los vidrios de dicha oficina, y de las garitas de vigilancia, haciendo algunas de ellas blanco en los policías. Luego de agotarse los medios disuasivos del diálogo, se procedió a ingresar teniendo confrontación con los reclusos lográndose reducir a la totalidad de los mismos, agrupándolos en un sector del recinto».

 

Consideraciones finales

El doctor Garcé recuerda que «el funcionario Dutra ya había sido denunciado por los internos», indicando que la revuelta «se trató de una explosión colectiva cuyo nivel de violencia nos sorprendió. Nada hacía prever una reacción de los internos como la que se produjo», ya que «salvo la queja sobre el funcionario Dutra, trasmitida el lunes 27 de octubre a la Dirección del Establecimiento, el panorama relevado era de tranquilidad». Indicó el doctor Garcé que en la actuación policial «debemos distinguir la actividad del director del Establecimiento y de la guardia interna, por un lado, y la respuesta del grupo GEO, por otro. También debemos distinguir el trato policial hasta la presencia de la jueza en el establecimiento y luego de constituida en el lugar. Las quejas por presunto maltrato se centran exclusivamente en efectivos del GEO, y dejan expresamente a salvo la intervención del director de la cárcel. Asimismo las denuncias advierten un claro cambio de actitud en los funcionarios a partir del instante en que se hizo presente la jueza, momento en que cesaron los golpes y se prestó asistencia médica primaria a todos los internos sin excepción», concluye el doctor Garcé.

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