Entrevista al hombre con cara de muerte

Bobby Lee Harris, si nada lo cambia en el correr de las próximas horas, morirá al recibir una inyección letal por un crimen cometido hace diez años. Hoy es el centro de la atención, no solo de los organismos de derechos humanos contrarios a la pena de muerte, sino también del común de la gente al conocer la singular y dramática historia de amor en la que se ha visto envuelto. Mientras espera saber si como último deseo puede casarse con Dagmar Polzin, su abogado no descarta que el gobernador del Estado impida que sea ejecutado. Dagmar Polzin lo conoció gracias a la campaña contra las ejecuciones, iniciada por la multinacional compañía Benetton.La empresa, polémica por sus distintos tipos de cruzadas a favor o en contra de determinadas situaciones, eligió el año pasado lanzarse contra la pena de muerte en Estados Unidos. En este marco ha fotografiado a varios presos que esperan su hora y ha inundado las principales ciudades del mundo con sus rostros buscando generar conciencia sobre el tema en la sociedad civil. La lucha la viene dando también en otro frente. Desde su página en Internet se puede acceder a los detalles de esta campaña, e incluso conocer la vida y las sensaciones de aquellos que saben que un día determinado serán eliminados. Una de estas historias pertenece a Bobby Lee Harris, a quien le hicieron una entrevista, mucho antes que trascendiera la historia de la alemana. Las siguientes son las respuestas del condenado, que LA REPUBLICA extrajo del mencionado sitio en la red de redes.

–¿Qué es lo peor de estar en prisión?

–La pérdida de la libertad. Es lo mejor que te puedo responder.

–¿Cómo se siente perder la libertad?

–No se siente muy bien. Yo no sé muy bien cómo explicártelo. No estoy contento con esto.

–¿Qué pensás de tu ejecución?

–(Rehusa responder)

–¿Pensás en eso todos los días?

(Silencio)

–¿Qué pensás acerca de eso?

–Bueno, a veces me pregunto si irá a doler, me pregunto cómo será de veras.

–¿Qué más te preguntás?

–Me preocupo por mi familia.

–Tu madre vive en Chicago. ¿Alguna vez vino a visitarte?

–Acaba de venir. Es la primera vez que viene a verme.

–¿Cómo fue?

–Fue bien.

–¿Fue triste?

–Al final.

–¿Cómo lo lleva ella?

–Bastante bien.

–¿Cuántos años tiene?

–Cincuenta y tres.

–¿Está bien de salud?

–No del todo.

–¿Pensás que fue difícil para ella verte aquí?

(Silencio)

–¿Cómo es la comida en prisión?

–Bueno, en la forma en que yo lo veo, hay un montón de personas ahí afuera que no tienen nada para comer, así que yo agradezco que puedo comer. No es como en casa, pero al menos tenés algo para comer.

–¿Siempre tuviste posibilidades de comer mientras crecías?

–No.

–¿Por qué?

–Porque mi familia siempre tuvo muchas deudas.

–¿Tienes sueños cuando duermes?

–Tengo sueños de muerte. Es el tema central de mis sueños.

–¿Cómo mueres en tus sueños?

–Siendo ejecutado.

–¿Cómo se ve eso? Puedes llevarme a través de tus sueños?

–No quiero.

–¿Te enoja estar encerrado?

–Tengo que decir que estoy más o menos enojado conmigo mismo.

–¿Enojado por qué?

–Por haberme metido en ese problema.

–¿Quisieras decirle algo a los niños que están por el mal camino?

–Bueno, todo lo que puedo decir es que espero que ellos no se metan en drogas y cosas como esas, las cosas en las que yo me metí cuando era más joven.

–¿Alguien trató de enderezarte?

–Si.

–¿Quién?

–Mi hermano y su mujer. Mi madre.

–¿Qué pasó?

–Bueno, yo justo estaba en un tratamiento contra las drogas en un centro y salía y volvía a entrar en lo mismo.

–¿Alguna vez te enamoraste?

–Sí.

–¿Cuándo?

–No mucho tiempo atrás.

–¿Antes de que entraras acá?

–En realidad, desde que estoy acá.

¿Está ella todavía en tu vida?

–Ella recién se fue.

–¿Qué pasó?

–Se casó allá afuera.

Perdón, ¿te afectó?

(Silencio)

Si pudieras pedir una comida ahora, ¿qué sería?

–Pizza.

¿Qué tipo?

–Con de todo.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje