Giro de tuerca. Lo que parecía un "ajuste de cuentas" fue por otra cuenta: $ 158

Pareja que se fue sin pagar mató al barista del Cerrito

Los investigadores de la División Homicidios buscan intensamente a un hombre y una mujer que serían los autores del homicidio de Fernando Alexis Otero Díaz, de 32 años y dueño del bar «Los Tanques», ubicado en el cruce de las calles Santiago Sierra y Basilio Araújo, en el Cerrito de la Victoria, frente a los tanques de la OSE, hecho que sucedió en la madrugada del pasado sábado, próximo a las 3.35 horas.

En un principio los efectivos de la Seccional 12ª, que fueron los que llegaron primero al lugar luego de que vecinos les avisaron que en el comercio «algo raro había sucedido», y personal de la División Homicidios de Jefatura de Policía de Montevideo, creyeron que el hecho había sido el desenlace de un «ajuste de cuentas», aunque fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA aseguraban que «no descartaban ninguna causa».

En el lugar había claras señales de violencia, ya que la sangre estaba por todos lados, vidrios, mesas y sillas rotas, dando cuenta de la saña con que se atacó a la víctima fatal así como a un parroquiano que aún está internado en grave estado en el Hospital Pasteur.

Estos recibieron varias puñaladas e incluso algunos disparos con arma de fuego.

Otero presentó «dos heridas de arma de fuego en tórax y otras dos en el abdomen, constatándose su fallecimiento», mientras que su cliente, HDGDS, de 42 años, tiene «heridas de arma blanca múltiples en tórax y abdomen».

En las últimas horas, y en declaraciones efectuadas en Telenoche 4, uno de los seis hermanos del fallecido aseguró que no fue un «ajuste de cuentas» la causa del homicidio.

El hombre manifestó que una mujer y un hombre que jugaban al pool y se tomaban una cerveza son los autores del crimen.

«A eso de las 2.30 horas estuve en el bar y ‘La Negra’ Silvia y un hombre que conozco y se llama ‘Roberto’ jugaban al pool y se tomaban unas cervezas. En un momento armaron un lío porque decían que les habían robado un celular que habían dejado arriba del mostrador. Los conversé y los calmé. Les dije que no era así. Se tranquilizaron, pero antes de que me fuera le dije a mi hermano: ‘Cerrá de una vez y cuidado con estos’, y me fui. Al rato me fueron a llamar los vecinos. El tema fue que se querían ir sin pagar una cuenta de $ 158, que eran un par de cervezas, unas fichas de pool y una cajilla de cigarros. Por esa plata mataron a mi hermano y eso que ella nos conoce a todos. A mis hermanos y a mi viejo. El es un malandra que tiene varios antecedentes y que ya debería estar muerto», dijo indignado y amenazó «sólo espero que los agarren antes que yo, sino los voy a tener que matar».

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