En Colonia. "Trabajaba" la familia "dedos largos"

Papá y mamá robaban y los chicos se divertían

La Policía de Colonia del Sacramento aclaró en las últimas horas varios robos a locales comerciales de esta ciudad. Para sorpresa de los uniformados, era una pareja la que se ocupaba de cometer los delitos, mientras sus hijos aguardaban a bordo de un vehículo que los adultos concluyeran sus tareas.

Todo comenzó con la llamada de un vecino a la línea 911, comunicando que se había cometido un hurto en perjuicio de un comercio en el centro de la ciudad.

De inmediato se movilizaron efectivos de Policía Turística y de la Dirección Departamental de Investigaciones y lograron interceptar a los sospechosos, un hombre de 35 años y su concubina, de 40 años. Ambos trataban de subir a una camioneta placa de Montevideo.

El hombre fue identificado como Ricardo Daniel Alvarez Figueredo, poseedor de profusos antecedentes por hurto en 2000, 2001, 2004 y 2005. Al ser interrogados por los uniformados, ambos reconocieron no solo la autoría de ese robo sino también de otros que venían siendo investigados por el personal policial.

Alvarez Figueredo fue procesado por coautor de un delito continuado de hurto y su compañera, NSNS, por autora de un delito continuado de hurto.

A bordo de la camioneta, cabe agregar, aguardaban a sus mayores, felices y sonrientes, una niña de 7 años y un adolescente de 14, los que por orden judicial fueron entregados a familiares. La pareja, en tanto, fue remitida a la cárcel departamental de Piedra de los Indios.

 

Unos mates con cocaína

En otro orden, personal de la Brigada Departamental Antidroga comenzó a vigilar en Colonia del Sacramento a un joven de 22 años, al que veían andar para arriba y para abajo por la ciudad, siempre con su termo y su mate, como cualquier uruguayo de ley.

Los agentes sospechaban que el veinteañero, FRL, era poseía estupefacientes, pero el muchacho despistaba con su andar cansino, de matero que sale a la calle a disfrutar de unos amargos bien espumosos.

Las dudas se acrecentaron cuando los uniformados se dieron cuenta que no cebaba ni un solo mate, a pesar de los largos trayectos que recorría o de estar sentado en algunas escalinatas, durante horas.

Fue entonces que procedieron a su detención y descubrieron que dentro del termo no había agua caliente sino cinco tizas de cocaína, con un peso de 53 gramos.

También detuvieron a un amigo del muchacho, SNEM, de 51 años. Los agentes allanaron el domicilio de FRL, en el asentamiento Villa Ferrando, donde no encontraron más droga pero constataron que había una conexión ilegal a los cables de UTE. La Justicia dispuso el procesamiento sin prisión de FRL y la libertad para el restante.

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