Persecución y tiroteo en Bolívar; policía lesionado y rapiñero herido
Todo comenzó en la mañana de la pasada jornada, próximo a las 11.30 horas, cuando un cobrador de la mutualista Médica Uruguaya realizaba sus tareas en la zona del barrio Bolívar.
Cuando el trabajador salía de una casa ubicada en la calle José María Penco entre Andrés Lamas y Juan José Quesada, para subirse a su moto y seguir con su tarea, era esperado en la vereda por una pareja de delincuentes.
Estos lo amenazaron con un arma de fuego, una pistola .357, y le exigieron que les entregara todo el dinero que había recaudado en una mañana de cobranzas.
Ante tal situación y luego de que ambos atracadores le reiteraran: «danos la plata o te quemamos», el hombre accedió al pedido y les dio todo lo que tenía en su bolso.
Dicha escena fue presenciada por dos niñas de 3 y 8 años que salían de su casa, que está en frente al lugar donde sucedía el asalto, para ir de compras al almacén.
Sin que los rapiñeros las vieran, regresaron corriendo a su hogar y avisaron a su padre, que es guardia penitenciario en la Cárcel Departamental de Canelones y que se encontraba de franco, lo que habían visto.
«Papá, papá, están robando a un señor en la vereda de enfrente», gritó una de las pequeñas.
Inmediatamente, el agente de 2ª Luis Ojeda, que es funcionario del Ministerio del Interior desde el año 1994 y que ha revistado en varias dependencias de la secretaría de Estado antes de recaer en el penal canario, salió y corroboró que esto era así, volvió para llamar a la Seccional 12ª y avisarles de lo que estaba sucediendo y salió a ayudar al cobrador.
Al darles la voz de alto, uno de los atracadores comenzó a dispararle, ante lo cual el efectivo atinó a tirarse al suelo para salvar su vida y la de sus hijas que estaban a escasos metros de donde repiqueteaban las balas.
En la caída, el funcionario golpeó su mano derecha, la cual luego se comprobó que se había fracturado a la altura del hueso 5º metacarpiano.
Por sus hijas
A pesar de esto, el agente reaccionó y extrajo un arma de fuego para defenderse. Se tiroteó con los delincuentes, los que salieron corriendo hacia la calle Quesada. Los siguió mientras estos continuaban disparándole y él reprimiendo el ataque.
Vecinos que presenciaban la escena se escondían detrás de árboles, muros e incluso dentro de un almacén de la zona.
Uno de los tiros de Ojeda alcanzó en la parte abdominal a uno de los perseguidos que cambió de rumbo, al tiempo que el policía continuó persiguiendo al otro, que se descartó del arma, la cual fue encontrada por efectivos de la Seccional 12ª. La misma tenía aún tres cartuchos vivos.
Luego de algunas cuadras, la huida fue interceptada por un móvil de Radio Patrulla, siendo detenido el asaltante.
En tanto, el otro, que estaba herido, se desplomó a unos 150 metros del lugar inicial. Fue trasladado en primera instancia al Hospital Filtro y desde allí al Maciel, donde fue operado debido a la herida que tenía en el abdomen. La bala había atravesado uno de los riñones que debió serle extirpado durante una intervención, quedando internado en grave estado en el citado nosocomio.
La policía busca ahora el dinero robado ya que no apareció luego de que se efectuara un «rastrillaje» por toda la zona.
Además tratan de establecer si un auto Ford Escort del año 80´ que estaba a pocos metros del lugar, y que no es propiedad de ninguna de las personas que viven en los alrededores, no fue el móvil en que se trasladaban los rapiñeros.
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