Cambio. Reemplazará cárcel que es de 1876

Nueva cárcel en San José

Faltan detalles, pero después de 11 años, se inaugurará la Cárcel Departamental en Juan Soler. Albergará a la población carcelaria concentrada en el edificio penitenciario céntrico, superpoblado y carente de comodidades básicas para cualquier ser humano.

El nuevo edificio es otra realidad para presos y personal: «Esto es otra cosa. Acá la gente cumplirá su pena pero no perderá el derecho a tener un buen descanso, recreación y demás» expresó el comisario José Caballero, director de la Cárcel Departamental.
Allí serán trasladados los presos del centro penitenciario de la ciudad de San José. Sólo algunos, por cercanía con la familia, serán traslados a otras dependencias (Comcar o penal de Libertad).

LA REPUBLICA recorrió el nuevo establecimiento en compañía de los comisarios Gustavo Zengotita y José Caballero. Ambos mostraron y describieron los detalles de cada recinto.

La nueva cárcel es de mínima seguridad. Posee capacidad para 118 reclusos; mientras que la actual tiene capacidad para 50 y alberga a 95. El predio de la chacra policial comprende en total unas 35 hectáreas. El edificio central está compuesto por lo que llaman dos «alas». Cada una cuenta con 48 celdas (96 en total) con capacidad para cinco o seis reclusos en tres cuchetas y otras más pequeñas destinadas a tres internos como máximo. En la cárcel actual duermen hasta 20 reclusos por celda. A veces, incluso, en precarias «camas» en el piso de los corredores. La nueva tiene ventanillas en cada celda, como también baños o letrinas dentro de los calabozos de seguridad media. Además, posee dos amplios patios y uno más pequeño, lo que contribuirá a posibilitar horas de recreación de los reclusos y a mayor comodidad en los días de visita.

 

Más actividades

En el flamante presidio hay un amplio comedor para los internos (y otro para el personal). Todas las celdas poseen ventanas que permiten la entrada de luz natural. Por cada celda entran tres reclusos en la mayoría de las habitaciones. Hay también ocho calabozos de mediana seguridad, para quienes reciben castigos o merecen mayor seguridad. Hay una cocina moderna, un depósito y pronto se instalarán cámaras frigoríficas para carnes y verduras. La vigilancia se planifica a través de la existencia de dos garitas altas para los guardias y otros sectores de vigilancia dentro del establecimiento, para cuando la situación lo requiera, muy cercanos a las celdas.

También hay habitaciones que podrán oficiar de talleres, como algunas del viejo edificio donde funciona hasta ahora la «chacra policial», que alberga a 12 reclusos que poseen buena conducta. Como ellos, los que se sumen, seguirán trabajando en la huerta que alimenta a policías y presos.

La idea es ocupar las horas del recluso, motivarlo con trabajo y prepararlo para su reinserción en la sociedad.

En tanto, el edificio de la actual cárcel, que data de 1876, y el cual ­recuerda Caballero­ es «monumento histórico nacional», no será destruido sino refaccionado, ya que sufre serios problemas en la instalación sanitaria y grandes humedades, con un deterioro general notable.

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