Escribana, madre e hija tras la plata de la anciana
Si bien la Policía ha logrado desarticular a este singular grupo delictivo, aún no se ha podido establecer a ciencia cierta qué daño económico pudo hacerle a la víctima. Es que la historia se remonta a varios meses atrás. La víctima vive sola en la zona de Pocitos y no tiene familiares. Su única compañía habitual era la empleada doméstica.
Tampoco tenía muchas amistades. Quizá esta realidad haya sido la que en su momento permitió que las «malvadas» protagonistas de esta historia se ganaran la confianza de la mujer. Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA indicaron que una de ellas ronda los 40 años y posee cuatro antecedentes penales, mientras que su madre se acerca a la edad del «objetivo».
De tanto verse las tres mujeres habían logrado una relación amistosa que llevó a que la anciana les abriera las puertas de su casa en Pocitos. Pero nada había sido casual, más bien todo lo contrario. Este es otro punto que la policía procura determinar: cómo lograron saber que «la elegida» poseía una gran fortuna y no tenía familiares para legarla.
Trabajo coordinado
En las charlas cotidianas que las «amigas mantenían», cada una fue contando su historia. Al menos eso creía María Teresa (así se llama la damnificada), que al final supo que solo ella había revelado los detalles de su vida y que sus interlocutoras estaban interesadas solo en algunos detalles.
Lo cierto es que las familiares lograron saber a ciencia cierta cuáles y dónde estaban las propiedades de la mujer, dónde tenía depositados sus ahorros y dónde los cofres de seguridad.
Entre la fortuna de la mujer que madre e hija pensaban distribuirse figuran un chalé en Punta del Este y un panteón.
Para conseguir sus fines tenían contratada a la escribana, quien fraguó un poder general con el cual comenzaron a realizar los trámites pertinentes. Según las fuentes consultadas por LA REPUBLICA, llegaron a transferir el inmueble a nombre de ellas, pero deshicieron la transacción porque presumieron que algo no estaba saliendo como lo habían planeado.
Lo que sí concretaron, tal como lo demuestran los recibos incautados por la Policía, fue la publicación en el Diario Oficial sobre el traspaso del panteón, tal como lo exige la ley.
Actuaciones
Todos estos elementos quedaron al descubierto luego que sucediera el último episodio de despojo contra María Teresa. El 4 de diciembre de 2000, las hábiles ladronas concurrieron a la sucursal 19 de Junio del Banco República, con el fin de retirar los valores existentes en la caja de seguridad que la anciana tenía en la entidad.
Ya habían firmado el acceso al lugar donde se encuentran los cofres e incluso habían llegado a abrir el de la víctima, cuando el subgerente se percató que algo andaba mal. Se presentó ante las mujeres y les dijo que no las identificaba como allegadas a la clienta, a quien él sí conocía desde hacía largos años. Las sospechosas alegaron que eran la hermana, la hija, la sobrina y todos los parentescos que se les cruzaron por la cabeza, para terminar diciendo que tenían un poder general.
Sin embargo el jerarca no se convenció y les pidió que volvieran en otro momento para completar la operación. Guardaron el botín y se fueron, esa vez, con las manos vacías. La denuncia fue radicada en la Seccional 2ª. Cuando la víctima se enteró de lo que había pasado, ató cabos y comprendió que la denuncia por hurto en su casa que había radicado en noviembre de 2000 en la Seccional 10ª estaba relacionada con este hecho.
En una de las tantas visitas que sus amigas le habían hecho, estas se las ingenieron para sacarle duplicado a las llaves de su casa. En un viaje que la adinerada mujer realizó a Punta del Este, el dúo ingresó a su domicilio y le hurtó (además de las llaves del coffre-fort) 20 mil pesos, cuatro mil dólares, joyas y letras del tesoro. En las últimas horas, el comisario de la Seccional 1ª, a cargo temporalmente también de la Seccional 2ª, y el personal que seguía el caso, obtuvo información valiosa sobre estas mujeres. Mediantes órdenes de allanamiento los funcionarios detuvieron a la madre, a su hija y a la escribana. Resta la ubicación de un hombre que supuestamente sería abogado y que habría brindado asesoramiento para cometer las maniobras. En la pasada jornada el trío declaró por primera vez ante el juez Penal de 2º Turno, quien resolvió que hoy continuará la instancia.
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