Estremecedor. En la sentencia hay detalles que demuestran la saña con la que atacaron a Héctor De Cunha frente a su familia

Condenan a casi 18 años de cárcel a tres asesinos del hincha de Cerro

El juez penal de 21º Turno, Julio Olivera Negrín, condenó ayer a tres hinchas de Peñarol como responsables de un delito de «homicidio», como partícipes de la brutal agresión sufrida por el hincha de Cerro, Héctor Da Cunha, el 11 de marzo de 2006, cuyas heridas le causaron la muerte. Por esta causa, en otro expediente, fue encauzado otro hincha aurinegro, por homicidio, y su novia, por «falso testimonio».

El magistrado dispuso por esto la condena de MDVG (alias «el Maxi»), EDDCL (alias «el Mena») y de JJMM (alias «el Nasti») a penas de más de 17 años de penitenciaría. El otro hincha fue condenado también a 17 años. La historia de este crimen «ha sido uno de los puzzles más difíciles de armar», expresó el magistrado.

El 11 de marzo de 2006, tras la disputa del partido entre los primeros equipos de Cerro y Peñarol en el Estadio Centenario, el hincha albiceleste, Héctor Da Cunha, fue abordado y agredido con golpes de puño y puñaladas por hinchas de Peñarol. Las heridas le causaron la muerte.

La «banda del Maxi» fue «atacada», camino al Estadio, por hinchas de Cerro «mediante disparos de armas de fuego», lo que «provocó que debieran alejarse presurosamente del lugar para salvaguardar su integridad física y que no les fueran sustraídos los emblemas que portaban de su equipo», dice.

El incidente «fue comentado en el interior del Estadio», por lo cual «el Maxi» como jefe de la banda, «debía tomar inmediatamente las riendas de la cuestión y lo hizo aplicando ‘los códigos de las hinchadas'». Ordenó a su grupo retirarse antes de culminar el partido para «ir en busca de los parciales de Cerro», dice la sentencia.

Los hinchas de Peñarol se retiraron para guardar las banderas. Regresaron «por atrás del Hospital de Clínicas» como forma de evadir «el operativo policial montado», ante un partido considerado «encuentro de riesgo», según la Circular de Servicios Nº 046, del Ministerio del Interior, dice la sentencia.

En «el trayecto se encontraron con Da Cunha, partidario de Cerro que vistiendo un gorro de esa institución se desplazaba en sentido contrario junto a su esposa y su hijo de 12 años», para regresar a su domicilio, explica la sentencia.

Al ver a los hinchas mirasoles Da Cunha atinó a sacarse su gorro y trató de esconderlo. «Ya era tarde, desde el grupo se le había identificado como parcial de aquella institución: un testigo escucha cuando uno de los integrantes del grupo dice ‘ahí viene un villero, vamos a dársela'», expresa Olivera Negrín.

«El Mena» avanzó hacia Da Cunha y le pegó una piña. Da Cunha quedó como ahogado y se le abalanzan y le pagan. «Decían ‘a este matalo, matalo, al gurí no!’.

Yo lo veía a Héctor en el medio y no había como escapar, lo encerraron y Héctor no pudo hacer nada, no podía hacer nada… lo rodeaban golpeándolo y mi hijo y yo veíamos piñas, veíamos mover los brazos de varias personas en movimientos de piñas», relató la esposa del hincha asesinado.

«Toda esa desenfrenada violencia física desatada sobre Da Cunha con golpes, con armas blancas, con ataques a zonas vitales, no podían tener otro resultado buscado que la muerte», indica la sentencia. «Los encausados obraron con absoluto desprecio por la vida de su semejante.

Por todo ello es que se computará también en la especie la agravante de haber cometido el homicidio con brutal ferocidad», señala.

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