Un belga violaba a la hija y la ofrecía a sus íntimos
Escandaliza a Bélgica un nuevo e inquietante caso de paidofilia, cometido en una región de las Ardenas, donde durante dos años un padre incestuoso dejó que sus amigos y conocidos abusaran sexualmente, incluso en grupo, de su hija de 12 años.
Cuatro años después de las manifestaciones públicas en contra de la paidofilia y en memoria de las niñas mártires del monstruo Marc Dutroux, la magistratura belga pidió la detención de las seis personas involucradas en el caso de una jovencita, hoy de 14 años, víctima de su padre, de su actual compañera ex prostituta y de sus amigos.
Centenares de fotografías inequívocas, quizás un millar, están en manos de los investigadores y testimonian que la pequeña fue violada en numerosas ocasiones en la casa del padre. Los seis imputados están acusados de violación y actos obscenos en perjuicio de una menor y uno solo se declara inocente: un médico de 45 años y padre de familia, bastante conocido en Sainte-Ode, la zona rural de las Ardenas, que fue el escenario de la historia.
Un psiquiatra infantil consultado por los investigadores considera atendibles las acusaciones de la adolescente que, por otra parte, denunció también abusos grupales en su perjuicio. La «iniciación» en el sexo habría sido perpetrada por el propio padre, dueño de un bar en la vecina ciudad de Bastogne, pero no está todavía claro si luego el hombre les cobraba a quienes abusaban de su hija; en este sentido, existe la sospecha de que actuaba por pura perversión.
La investigación, efectuada por la magistrado Jean-Marc Connerotte, famoso por el caso del «monstruo de Marcinelle», es decir, Dutroux, comenzó en diciembre a raíz de la acusación de la madre de la joven, separada de su marido. Este, de nombre Pascal, fue ya acusado en febrero de 2000 por la publicación de anuncios de prostitución que involucraban a su nueva compañera, Muriel, ferviente nudista y en algunas ocasiones acusada sin pruebas de paidofilia.
El médico, que no aparece en la fotografía pornográfica secuestrada, sostiene que es víctima de un error judicial nacido de las «fabulaciones» de la jovencita. Lo defienden en la prensa también el alcalde de Saint-Ode y su mujer, que deja entrever que la niña habría denunciado a su marido después de haberse enamorado sin esperanzas de él.
Sin embargo, según el diario Le Soir, el médico, en lugar de pedirle a la muchacha el pago de sus honorarios, prefería abusar de su paciente. Por su parte, otro periódico La Derniere Heure preanuncia ya «otras sorpresa» en este caso confiado al magistrado Cannerotte, el mismo que tuvo que abandonar la investigación-Dutroux por haber demostrado que había tomado partido en el asunto al marchar en contra de la paidofilia.
La perversión, en el caso-Dutroux, provocó además la muerte por hambre de las pequeñas víctimas, Julie y Melissa. (ANSA)
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