Mayorista pusó en fuga a delincuentes el martes: regresaron en 24 horas

Fracasaron y volvieron

Pero momentos antes de llegar al banco fueron sorprendidos por un hombre de unos 35 años, alto, morocho, que los empujó y arrebató la bolsa con el dinero. Con el botín en mano siguió corriendo tratando de alcanzar a su compinche, que estaba en una moto.

Pero las víctimas del arrebato reaccionaron y corrieron detrás del maleante. El de la moto, viendo la persecución, inició la marcha lentamente para dar tiempo a que su amigo se trepara al asiento trasero.

La escena, de estilo cinematográfico, se producía por 8 de Octubre. La moto circulaba acelerando en dirección norte. Detrás corría el asaltante tratando de alcanzarla y unos metros más atrás los damnificados que intentaban recuperar el dinero. Mientras tanto, ambas aceras de la avenida, que se hallaban repletas de gente, se convirtieron en tribunas expectantes.

La caravana de moto, delincuente y damnificados pasó por la puerta de la comisaría, donde el dueño del dinero gritó pidiendo ayuda. El ruido de los bocinazos y motores era tal que el agente no sintió o no entendió el pedido. Lo cierto es que no abandonó su puesto en la puerta de la comisaría. Las víctimas seguían corriendo de tal forma que empezaron a acortar la distancia. El delincuente viendo que lo iban a capturar optó por tirar el botín. Entonces, mientras sus perseguidores recogían la plata, el maleante alcanzó a su «socio» y escaparon.

Con el dinero en su poder, el comerciante fue a la comisaría y radicó la denuncia y se manifestó muy molesto por la falta de colaboración. Luego fue al banco y concretó el depósito.

El segundo golpe

Pero allí no terminó la cosa. El miércoles, a las 14 horas, otros dos individuos, de quienes la Policía presume que son compinches de los anteriores, se presentaron en el local de la «Casa Mesina», de ventas al por mayor, ubicada en Comercio 2590. Buscaban el dinero que los otros no habían conseguido robar.

El dúo sacó a relucir un revólver calibre 38 y una pistola automática, al parecer de calibre 45, dominando a veinte personas que estaban en el local, 14 empleados y 6 clientes.

Actuando con decisión ordenaron a todos a ir al fondo y allí los obligaron a tirarse al piso, mientras mantenían de rehén a una empleada. Decían que si no acataban las órdenes la iban a matar. De tal manera se apoderaron de 65 mil pesos que había en la registradora y luego revolvieron todo, tal vez buscando lo que faltaba para completar los 480 mil pesos que habían perdido el martes.

Pero como no había más dinero, los delincuentes robaron dos cajas de cartones de cigarrillos, luego registraron a los clientes y les hurtaron el dinero que llevaban, dándose de inmediato a la fuga, también en una moto.

En el caso intervino primeramente la Seccional 15ª, pero luego pasó a la Brigada de Asaltos, ya que la comisaría de la Unión no da abasto con motivo de la aglomeración de público por el «Día de Reyes».

Los investigadores consideran que el primer asalto fue «entregado» y que el segundo fue la «revancha» para cubrir el fracaso del primero.

Existen pistas firmes para dar con los malhechores, ya que en su fuga se olvidaron una riñonera repleta de balas y un documento de identidad de una tercera persona.

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