Un ex preso habla sobre cómo se vive dentro de la prisión
En el mismo sentido que el legislador Daniel Díaz Maynard, el ex recluso y actual director de la Organización no Gubernamental (ONG) Vida Nueva, Wilson Brum, sostuvo que las cárceles en Uruguay «no son demasiado lujo».
La ONG Vida Nueva viene trabajando en la sociedad desde hace más de dos años, logrando un estatus laboral para ex reclusos, a los que la sociedad, posteriormente al egreso de estos de algún centro penitenciario, cuestiona no brindándole las oportunidades de trabajo.
Brum es un ex recluso, que estuvo alojado durante algunos años en el Comcar hasta lograr salir e instalarse por su cuenta para «pagar» su deuda con la sociedad, formando una organización no gubernamental integrada, entre otros, por ex presos.
Las palabras del director de la cárcel de Libertad, Antonio Cardozo, entrevistado por LA REPUBLICA, le hicieron reflexionar y fundamentalmente puntualizar en algunas respuestas efectuadas por el jerarca policial en referencia al centro carcelario maragato.
Brum dijo que si bien no había estado en Libertad, «no podía aceptarse de que Cardozo señalara que en dicho centro de reclusión existiera tanto lujo, porque en realidad los reclusos no tienen derecho a la libertad, pero sí a comer, a vivir, a tener su familia.»‘
«No es mucho lujo» –agregó– por el contrario, tendrían que estar mejor, porque a no ser entonces por el lujo que dice que tienen, «estarían como animales, puesto que las cárceles están superpobladas».
Brum asegura que las autoridades «saben perfectamente que en las cárceles no recuperan ni rehabilitan a nadie», porque en definitiva «ninguna cárcel es buena, puesto que no se puede rehabilitar a una persona cuando la estás privando de su libertad. Incluso soy de los que opinan que a los presos tendrían que darle más oportunidades de poder recuperarse o al menos de poder ocuparse en alguna tarea. Como las cárceles están tan superpobladas es muy difícil que la gran mayoría pueda acceder a los beneficios que obviamente tendría que tener esa gran mayoría. Así que por más que se quieran hacer cosas buenas ahí adentro, es imposible por la cantidad de reclusos».
Por otra parte, Brum sostuvo que por su experiencia dentro de un centro de reclusión «hay cosas que no son tal cual las menciona el inspector Cardozo, porque por ejemplo en cuanto a los castigos por faltas graves, no menciona que te pasan al calabozo y te sacan el colchón a las siete de la mañana y te lo devuelven a las 10 de la noche. Tampoco que en materia sanitaria en Comcar conocíamos al ‘Tío Rodine’, que era un medicamento que lo recetaba el médico si te quebrabas una pierna, si te dolía la muela y si sufrías del corazón… Rodine siempre estaba a la orden», precisó.
Experiencia positiva
«Pero no quiero referirme exclusivamente a este tipo de cosas puntuales sino a lo general, y fundamentalmente a la condición de los presos, que necesitan más oportunidades».
En ese sentido denunció que en los últimos tiempos «he encontrado dificultades para poder ingresar a las cárceles y seguir con mi tarea al frente de la organización.
He tenido problemas para poder ingresar a Comcar o al Penal de Libertad como presidente de la ONG e incluso lo he solicitado al propio ministro Stirling, pero se ha complicado bastante».
«De todas formas, sé que tengo que insistir porque recibo llamadas de los propios reclusos que solicitan tener la oportunidad de trabajar en Vida Nueva, fuera de los muros de las cárceles.
Lamentablemente no se nos ha reconocido como organización, pese a que el año pasado de 56 personas que hemos tenido solo hubo un reincidente y cuatro abandonos».
Finalmente Brum señaló en cuanto a las denuncias señaladas por el senador Guillermo Chifflet que «en realidad creo firmemente que si Chifflet largó un bombazo público de esa naturaleza, arriesgando su condición de legislador, creo que tiene cómo probarlo».
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