Escrito por: Ricardo Almada | MALDONADO
El hombre de 35 años vive junto a otros tres individuos en cercanías del lugar donde apareció ultimado el cuerpo de la niña. Por orden judicial fue enviado al pabellón psiquiátrico del hospital de la ciudad de San Carlos. Tal cual lo adelantara ayer LA REPUBLICA, el hombre padecería algún tipo de alteración mental, y a pesar de que aportó algunos datos que en primera instancia alentaron a los investigadores la posibilidad de poder esclarecer el caso.
No obstante, el doctor Federico Alvarez Petraglia decidió enviarlo al nosocomio para ser sometido a rigurosas pericias psiquiátricas.
El sujeto trabaja y vive junto a otros tres hombres en una fábrica de ladrillos ubicada a escasos 100 metros de donde apareció la madrugada del domingo 4 de mayo el cadáver de Pamela, y a menos de dos cuadras de donde vivía junto a su madre, su hermano de nueve años y su padrastro ahora en la cárcel por continuados delitos de violación.
Luego de ser detenido el viernes por efectivos de la Dirección de Investigaciones, el hombre sorprendió a todos cuando afirmó en los exhaustivos interrogatorios, no solo que conocía a Pamela, sino que la había visto la madrugada que la asesinaron, y que la vio incluso correr asustada cuando lo vio en la oscuridad de aquella trágica jornada.
Sin embargo, los investigadores dudaron de la veracidad de sus dichos y de su salud mental, y no abrigaron en principio muchas expectativas, porque lo narrado podía ser producto de toda la información conocida por el detenido sobre el caso.
Ayer, declaró ante el titular del juzgado penal de 2º turno, doctor Alvarez Petraglia por espacio de unas 5 horas; allí volvió a narrar lo mismo que a los policías aunque cayendo en contradicciones que llevaron al magistrado, a determinar su internación en el pabellón psiquiátrico del hospital de San Carlos, donde, será sometido a rigurosas pericias para saber si está sano mentalmente o no.
Lo cierto es que probablemente conociera a la niña por vivir en la misma zona, pero resta establecer fehacientemente donde estuvo el hombre aquella madrugada y si realmente la vio disparar como ha contado; en ningún momento además, reconoció haberla violado y matado. En ese marco es que comenzó a mirarse nuevamente con atención la seguidilla de llamadas que Pamela realizó desde su celular al teléfono de emergencias 911, pero de Montevideo, ya que en al menos uno de ellos dijo verse perseguida por alguien. El ahora periciado pudo haberla asustado, pero tal vez en su huida Pamela se “cruzó” con alguien que efectivamente la perseguía para someterla.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21