
Pasada las dos de la madrugada del viernes terminó la segunda instancia judicial por el robo en la Banca de Quinielas y en la sucursal de Abitab de la ciudad de Dolores. La Justicia determinó la libertad bajo emplazamiento de los ocho detenidos, y la devolución de los tres vehículos que habían sido incautados.
La fiscal Silvia Estupino había solicitado el procesamiento con prisión de seis de los detenidos a quienes imputó por la comisión de un delito de rapiña agravada, y de otros dos en calidad de cómplices, todos con el agravante del uso de armas, por la nocturnidad del momento del delito, y porque participaron más de tres personas por lo que incurrieron en la formación de una asociación para delinquir.
La resolución de la jueza Amparo Tor generó un indisimulado malestar entre las filas policiales, aunque todas las fuentes de la jefatura evitaron hacer comentarios.
Desde que detuvieron a los presuntos responsables hasta la víspera se desató lo que muchos catalogaron como una “batalla judicial y policial” para aportar pruebas a la causa, pero resultó que no aparecieron ni las armas ni el dinero robado.
Al parecer, la estrategia desplegada por los autores del atraco dio sus resultados. Lograron zafar de lo que parecía un inminente procesamiento.
Como se recordará, dos hombres ingresaron a la sucursal Abitab de Dolores donde también funciona la Banca de Quinielas. Fue próximo a la hora de cierre. Se llevaron casi 100 mil dólares.
El dinero estaba junto a una voluminosa recaudación que los asaltantes no vieron, así como tampoco notaron el dinero que estaba guardado para pagar pasividades al día siguiente.
En el exterior los esperaban dos autos. Un tercer auto los esperaba en Montevideo, para no quedar registrados en las cámaras del peaje del Puente Santa Lucía.
Con el dinero del atraco, estos individuos retornaron a Montevideo. Abandonaron el vehículo en el kilómetro 35 de la ruta 2. Allí dejaron a un menor de 14 años, sobrino de uno de ellos. El plan estuvo muy bien estudiado, según los policías.
Ya en Montevideo, los hombres escondieron el dinero y las armas, y retornaron al automóvil donde estaba el jovencito para regresar a Dolores, simulando un paseo.
Pero al llegar al auto los capturó la policía. Es que previamente, cerca de Ombúes de Lavalle, la policía había hallado al Fiat Palio color verde que algunos testigos ubicaron en la escena del robo. En su interior encontraron a un hombre y a una mujer, oriunda de Dolores, que aceptó haber participado y aportó varios detalles.
En total, fueron detenidas ocho personas. Todos negaron las imputaciones, incluso la mujer que confesó todo en primera instancia.
Las imágenes de los hombres quedaron registradas en las cámaras de seguridad de la agencia. Pero la estrategia de cambiar de auto impidió que fueran captados por las cámaras del peaje del Puente Santa Lucía. Una buena coartada.
Además, los policías no han podido dar con el dinero ni con las armas utilizadas.
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