Muertes, fugas y Arrepentimientos en rutas maragatas

Carlos Ricardo Silva Fernández de 55 años, caminaba por la banquina de la ruta 11. Era la madrugada del sábado, se dirigía a la feria de Juan

Soler (Rutas 11 y 23) porque Silva era vendedor ambulante.

Lo atropelló un vehículo, que se fugó del lugar sin asistirlo. La policía maneja información sobre el accidente, que le permite señalar al responsable conduciendo un vehículo de color rojo.

El cuerpo fue encontrado «fuera del afirmado, sobre la banquina». Los profesionales de una unidad de emergencia certificaron: «se constata fallecimiento, traumatismo de cráneo, hemorragia evidente MII».

Posteriormente se presentó voluntariamente ante la Justicia un hombre de 26 años, declarando ser el conductor del automóvil y dando explicaciones sobre lo ocurrido. Se dispuso su detención y el peritaje al vehículo que conducía. Luego de las instancias judiciales correspondientes se dispuso su procesamiento con prisión como «autor responsable de un delito de homicidio culposo».

Unos días antes, en la ruta 1 murió Pedro Luis Riva Cabrera de 55 años que circulaba sin casco en una moto sin empadronar por Ruta 3. A la altura del Km 127.500, Riva fue embestido por una camioneta que escapó del lugar del accidente. En el certificado médico de su muerte dice: «se constata fallecimiento, politraumatizado severo TEC (traumatismo encéfalo craneano), eviseración, múltiples fracturas». Un espanto. En este caso la policía solicita la colaboración de la población para dar con el responsable, que según testimonios recogidos, conducía una camioneta color gris posiblemente marca Toyota, que habría resultado con un señalero roto y otros daños (se están efectuando pruebas de laboratorio al respecto).

Las rutas se han transformado con el correr del tiempo, el aumento del tránsito y de las velocidades, en verdaderas trampas mortales.

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