Tacuarembó espera investigación de la Fiscalía Letrada de Policía
Lo que hemos podido percibir, notar o auscultar, es que aún faltan algunos cabos sueltos para unir, fundamentalmente a lo que hace a las responsabilidades que le pudo caber a la guardia penitenciaria, o de quienes estaban al frente de la misma.
El jefe de Policía de Tacuarembó, William Barreto, le manifestó a este enviado, que él mismo había solicitado la presencia de la Fiscalía Letrada Nacional de Policía, por los hechos sucedidos, cuando le consultamos si había pedido la intervención de esta repartición, el mismo día que arribamos a esta ciudad, por lo que se descuenta que, en los próximos días esté arribando a Tacuarembó, una jerarquía superior de esa repartición, o el propio director del organismo.
El director de este servicio, Héctor Di Giácomo, le había dicho a LA REPUBLICA, sobre la posibilidad de que él mismo estuviera presente, pero no antes del martes 27, porque su agenda no se lo permitía.
No obstante esto, dijo que le tranquilizaba el hecho de que «ya hubo una definición judicial acerca del mismo y eso allana bastante el camino».
Pero Di Giácomo, añadió otros elementos, y fue más allá, expresando que una vez que tenga en su poder «todos los elementos», tomará una determinación sobre el mismo, y que «no descartamos nada, ninguna posibilidad», incluso la remoción de algún jerarca policial vinculado, directa o indirectamente, con lo sucedido.
Por otra parte, una versión que circuló anoche, de que tres funcionarios policiales estarían emplazados, no pudo ser corroborada, ya que este enviado, no pudo ubicar en su teléfono al jefe de Policía, William Barreto para que confirmara o desmintiera la versión de marras.
Por lo trascendido anoche, y por lo que expresara Di Giácomo, es probable que algún otro, o algunos otros funcionarios policiales, puedan ser sancionados o removidos de sus cargos, de constatarse que estuvieron vinculados, directa o indirectamente, con el episodio sucedido en la cárcel departamental de Tacuarembó.
Eso último parece ir en consonancia con lo que piensan los vecinos de esta ciudad, quienes más de uno le dijo a este cronista que «deben haber otros responsables, porque en la cárcel, es improbable que haya nada más que dos policías, para custodiar un centenar de presos».
Habrá que esperar, una vez practicadas las investigaciones que realice la Fiscalía Letrada Nacional de Policía, y se instruyan los sumarios pertinentes, si le asiste razón o no, a los ciudadanos de Tacuarembó.
ERAN UNA FAMILIA MUY «RESERVADA»
LA REPUBLICA recorrió ayer el barrio donde vivía la familia Coitiño, procurando obtener referencias sobre su modo de vida y si los vecinos de la calle Laura Detrone, mantenían relación fluida con la misma.
Las opiniones recogidas fueron, de que, no había mayor comunicación con esta familia, que era muy reservada, y que se le veía a Coitiño lidiar con algunos animales y poco más.
Supimos que, además de concurrir la niña de 10 años, a la escuela Nº 60 del barrio Las Torres, asistía diariamente el Centro de Barrio No 14, próximo a la escuela a merendar, acompañada muchas veces por su madre.
La mayoría de las casas del barrio Torres, ubicado en la periferia de Tacuarembó, son de condiciones humildes y precaria construcción.
La casa donde vivía la familia Coitiño, es una muestra de ello. Muy precaria, de chapa, paja, costaneros, refleja las condiciones pobrísimas en que desenvolvía su vida, esta familia.
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